Nobel de la Paz espera respuesta de la SCJN

La estadunidense Jody Williams, Nobel de la Paz en 1997, aseguró que no volverá a México si la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) no toma mañana una decisión que repare el daño a los presos y a las mujeres presuntamente violadas, tras los disturbios de San Salvador Atenco, en 2006.

Williams confesó que ésta es una decisión que no le gusta, ya que viaja a México con frecuencia desde 1976, pero explicó que no puede condenar, por un lado, los abusos que se cometen en la República y después tumbarse “en sus bonitas playas”.

Aún así, manifestó que no abandonará a sus “amigos de Atenco”, pueblo que ha visitado en numerosas ocasiones.

La resolución que mañana comunique la SCJN, dijo, “indicará una parte del futuro mexicano”.

“Si va en contra de los afectados, querrá decir que la impunidad en México no va a cambiar”, sostuvo.

Hace cuatro años, en Texcoco y San Salvador, el desalojo de un grupo de vendedores ambulantes originó un enfrentamiento entre campesinos y policías que se saldó con dos muertos, 27 denuncias de mujeres contra agentes por abusos sexuales y el arresto de más de 200 personas, de las que doce siguen en la cárcel.

Algunas como Ignacio del Valle, fueron condenadas a penas de hasta 112 años.

Débil reconocimiento

En 2008, la SCJN ya reconoció en un informe preliminar que hubo “violaciones graves” a los derechos humanos de los detenidos.

“Un policía pasó unos días en la cárcel y ya está libre”, se quejó Williams.

La activista, que viajó a México en representación de los once premios Nobel que enviaron una carta al presidente Felipe Calderón pidiendo justicia para los afectados de Atenco, quiere que las autoridades del país “sepan que el mundo está viendo este caso”.

“No me gustaría ejercer de juez, porque la Corte tendría que ser independiente. Pero en este país todavía no es así”, comentó la estadunidense, que manifestó sus intenciones de llevar el caso a los tribunales internacionales si no queda satisfecha con la decisión de la SCJN.

La misiva, firmada, entre otros, por Desmond Tutu y Rigoberta Menchú, no ha recibido aún “ni una palabra de respuesta” del mandatario.

DH, balance negativo

Williams maneja un balance un tanto negativo de la situación de los derechos humanos en México desde la entrada de este país en la alternancia política, con las elecciones del 2000 y, en especial, de su evolución desde que Calderón emprendió la llamada ??guerra contra el narcotráfico?, que ha marcado su mandato.

“Está cada día peor y, desde la llegada al poder de Calderón, es horrible. Muchos lo usan como excusa para hacer lo que siempre quisieron: es campo abierto para cada policía con ganas de vengarse”, aseveró.

Viví aquí hace mucho tiempo, señaló, y ahora siento la diferencia en este país, siento la impunidad. ¿Cómo es posible que aspectos como la corrupción estén peor que antes, si siempre ha sido terrible?.

La Nobel de la Paz destacó la atención que la comunidad internacional, liderada por Amnistía Internacional, está prestando al caso, pero no valoró de la misma forma la reacción de la sociedad mexicana.

El estado de ánimo en Atenco es de nerviosismo, apuntó Williams, aunque sabe que los campesinos de allí, “sin acceso a la educación ni a la justicia”, aplaudieron cuando tuvieron noticia de su llegada.

“Eso no tiene que ver conmigo personalmente, sino con que sienten que el mundo todavía les apoya”, aclaró la estadounidense, que anunció que si los doce presos quedan libres, volverá a México “para festejarlo”

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