Israel aborda otro barco pacifista

El navío Rachel Corrie llegó hoy al puerto de Ashdod, entre la franja de Gaza y la ciudad de Tel Aviv, tras ser abordado este sábado por soldados de Israel fuera de las aguas territoriales de Gaza en un asalto sin violencia.

El abordaje se efectuó alrededor del mediodía a unas 23 millas náuticas de la costa de Gaza.

Tras llegar las partes a un acuerdo con el capitán y solicitarle que los soldados subieran de forma pacífica, el abordaje duró unos cinco minutos.

En las últimas horas el navío era conducido al puerto israelí por los soldados y el capitán.

El Rachel Corrie, que se dirigía a la franja de Gaza para romper el bloqueo israelí y llevar ayuda humanitaria, fue localizado la noche del viernes por fuerzas de reconocimiento de Israel y desde las 04:00 hora local era seguido por tres barcos de guerra y varias patrulleras.

Desde la 06:00 hora local de este sábado el comandante de una de las patrulleras comenzó a transmitir por radio advertencias de manera secuencial.

“Esta es la Marina israelí. Están avanzando ustedes hacia una zona hostil que se encuentra bajo bloqueo militar. La zona de Gaza, la costa de Gaza y el puerto de Gaza están cerrados al tráfico marino”, se escuchaba por radio.

??Israel los invita a dirigirse hacia el puerto de Ashdod y transferir la ayuda humanitaria en coordinación con las autoridades israelíes a través de los pasos oficiales en tierra y bajo nuestra propia supervisión”, seguía la radio-transmisión.

Portavoces del Ejército dijeron que la orden de abordaje fue dada después de cuatro llamados, en una operación dirigida por el comandante de la Marina, Eliezer Merom, que iba en una de las patrulleras Dabur.

La orden de abordaje salió del primer ministro, Benjamín Netanyahu.

En cierto momento el radiotransmisor comunicó al capitán del Rachel Corrie que dos patrulleras estaban acercándose e iban a subir, a lo que éste contestó pidiendo a los cerca de 30 tripulantes y activistas se concentraran en una parte del navío y permanecieran sentados.

Entre las 30 personas había 11 pacifistas, entre ellos la Premio Nobel de la Paz, Mairead Corrigan Maguire.

“Ningún drama, de hecho es difícil hablar de una interceptación. Desde arriba tiraron a una de las patrulleras una escalera de cuerdas por la que subieron unos 20 soldados”, informó el Canal 2 de la televisión.

“Hemos visto hoy la diferencia entre una flotilla de pacifistas con los que no estamos de acuerdo, pero que respetamos su derecho a expresar opiniones distintas a las nuestras y una flotilla de odio organizada por extremistas que apoyan el terrorismo”, dijo Netanyahu.

“En ambos casos Israel se comportó de igual manera para hacer respetar el bloqueo a Gaza, evitar que lleguen armas al (Movimiento de Resistencia Islámico) Hamas, y permitir que productos comerciales entren en Gaza después de ser revisadas”, agregó en un comunicado.

Israel rechaza levantar el bloqueo marítimo a Gaza porque considera que en sucesivos barcos los cargamentos no serán de ayuda humanitaria sino de armas, pero el frente unificado que mostraba el gobierno parece romperse en los últimos días.

El ministro de Industria, Benjamín Ben Eliezer, pidió este sábado “un debate urgente en el gobierno” para decidir qué hacer.

El ataque el lunes contra la Flotilla Libertad, en la que viajaban 750 activistas, provocó la muerte de nueve personas y una ola de protestas mundiales contra Israel, que este sábado trató de evitar en todo momento y más tratándose de un barco occidental como el Rachel Corrie.

Ese navío, de bandera camboyana, lleva el nombre de una activista estadunidense que murió en 2003 en la Franja de Gaza y por lo tanto arrastraba un gran simbolismo.

“Por segunda vez en menos de dos semanas Israel asaltó y desvió de su trayectoria un barco cuyos ocupantes no llevaban armas”, denunció la Campaña de Solidaridad Irlanda Palestina, que fletó el navío.

El Rachel Corrie formaba parte de la Flotilla Libertad, pero se libró del ataque porque debido a problemas técnicos sufrió varios retrasos y debió entrar en un puerto de Grecia.

Israel había preparado la interceptación de este sábado, tras llegar a un acuerdo con el gobierno de Irlanda que fue rechazado por los ocupantes, pero que en la práctica parece haber tenido efecto sin que así lo reconozca ninguna parte.

En las afueras del puerto de Ashdod portavoces oficiales instruían en todo momento a los periodistas de lo que ocurría, de la misma forma que hacía el Ejército para evitar el desconcierto entre los medios de prensa.

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