Festival de cine mexicano, con Dolores del Rio

La actriz Dolores del Río, quien en sus inicios se convirtiera en una de las máximas estrellas del cine de Hollywood durante la era del cine mudo y principios del sonoro, será recordada a 27 años de su muerte, durante un festival de películas mexicanas.

“El México de Emilio Fernández y Gabriel Figueroa”, que se llevará a cabo en Yuma, Arizona, Estados Unidos, como parte del festejo del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución, exhibirá cinco de las películas más importantes de la ?poca de Oro del cine mexicano, en las que actúa Dolores del Río.

Las películas serán exhibidas del 6 de mayo al 3 de junio en el Centro de Artes de Yuma, al que se podrá ingresar de manera gratuita.

Además de contar con una breve introducción de cada película y subtítulos en inglés, el programa incluye:

“Flor Silvestre” (6 de mayo), “Bugambilia” (13 de mayo) y “Las abandonadas” (20 de mayo), las tres estelarizadas por Dolores del Río. Además, se exhibirán ‘La perla’ (27 de mayo) y ‘Pueblerina’ (3 de junio).

Dolores Asúnsolo López Negrete, su nombre completo, nació en la ciudad de Durango, el 3 de agosto de 1904, aunque también se mencionan como fechas de su natalicio los años 1905 y 1906.

Nacida en el seno de una familia acomodada, su padre Jesús Leonardo Asúnsolo, prominente ganadero y gerente bancario y su madre Antonia López Negrete distinguida dama de sociedad.

El curso de su vida fue tranquilo hasta el estallido de la Revolución mexicana, suceso que vino a alterar el destino de la familia, dado la condición socio-económica de la misma, por lo que tuvo que disolverse para evitar la violenta persecución que se dio en aquellos años en contra de la gente de clase acomodada.

El padre emigró a Estados Unidos y Dolores y su mamá emigraron a la Ciudad de México. Ya establecidas en la capital, Dolores estudió en el Colegio Francés de San Cosme.

De facilidad para el estudio, desarrolló a la par una enorme afición al baile, siendo una gran admiradora de la bailarina rusa Anna Pavlova, convirtiéndose en discípula de la maestra Felipa López.

A la edad de 15 años, durante un baile benéfico conoce a quien sería su primer esposo Don Jaime Martínez del Río, prominente y culto caballero de sociedad, miembro de una de las familias más ricas del país.

Con quien contrae nupcias en 1921 en la Iglesia de la Inmaculada Concepción y dando la recepción en una de las propiedades de los Martínez del Río, el Rancho “La Hormiga”, hoy la Residencia Oficial de Los Pinos.

Dolores toma de la familia Martínez del Río su nombre artístico, Dolores del Río. Ella y su esposo viajaron de luna de miel por Europa y a las islas de Hawai y, al regreso, se ocuparon de habitar el rancho algodonero de “Las Cruces”.

Es descubierta por Edwin Carewe, famoso productor de películas en una soireé organizada por Adolfo Best Maugard en la casa de Salvador Novo. Carewe invita al matrimonio Martínez del Río a viajar a Hollywood.

Rompiendo con todos los cánones de la sociedad mexicana de aquel entonces, contraviniendo la oposición de la familia Martínez del Río y contando sólo con el apoyo de la madre de Dolores, la pareja emprendió el viaje, en tren, a Estados Unidos.

Bajo la tutela de Carewe, la artista aprendió inglés y actuación, mientras que Jaime incursionaba como guionista sin resultado alguno.

Sumergidos en el glamour y desengaño de Hollywood la pareja afronta serias dificultades, hasta que en 1925 Dolores consigue su primer papel en el filme “Joanna”, tenía 21 años.

A pesar de que sus primeras películas en Hollywood no son un éxito, Carewe realiza una extensa campaña para promocionar su carrera, con el objetivo de convertirla en una versión femenina de Rodolfo Valentino.

Su participación en el filme ‘What price Glory?’ en 1926, de Raoul Walsh, conseguirá darle el anhelado reconocimiento. A la par de su debut, comienza su fama al lado de figuras como Rodolfo Valentino, Lupe Vélez, Douglas Fairbanks, Marlene Dietrich, Ramón Novarro y Mary Pickford.

Es declarada ganadora del premio WAMPA’S (Western Association of Motion Picture Advertisers) por ‘Baby stars ” en 1926, junto con Joan Crawford, Mary Astor, Janet Gaynor y otras.

El filme ‘Resurrection’ (1927) marcaría el inicio de su exitosa carrera por Hollywood.
En 1928 filma ‘Ramona’, para la cual grabaría un tema musical con la RCA Víctor, y que le reportó ganancias a la actriz por el resto de su vida. Pero justo en este gran momento de éxito, su esposo Jaime decide emigrar a Berlín, donde se suicida en 1929, mientras Dolores filmaba ” Evangeline’.

Hacia 1930 Carewe le propone matrimonio y rechaza la propuesta.

Con el apoyo de la United Artists, Del Río logra librarse de la tutela de Carewe, quién pretendía dominar su vida privada, ese mismo año conoce en una reunión, en el Castillo Hearst, al magnate de Hollywood Cedric Gibbons, Director Artístico de la Metro-Goldwyn Mayer.

Contrae nupcias con él poco después y es quien contribuye a la consolidación de Dolores como estrella en Hollywood.

En un principio rehúsa trabajar en el cine sonoro; los ejecutivos de Hollywood temían que su acento latino interfiriera con sus interpretaciones, pero después de grabar algunas canciones que se escuchaban antes de las proyecciones, decide protagonizar ‘The Bad One’, Paloma en 1931.

En 1932 aparece en ‘Ave del paraíso’, de King Vidor, donde escandaliza a los espectadores de la época al bañarse desnuda junto a Joel McCrea y en 1933 participa el musical ‘Volando a río’, que respalda el lanzamiento de Fred Astaire y Ginger Rogers.

El tránsito del cine mudo al sonoro no representó dificultad para la actriz, su desarrollo de starlette o aspirante a estrella a verdadera princesa de Hollywood vino a convertirla también en vanguardista en el mundo de la moda y favorita de los diseñadores de más renombre de aquel entonces.

Sus posteriores años en Hollywood casi la encasillaron en comedias musicales, pues pese a no ser una gran bailarina y cantante, contaba con una gracia y fotogenia muy particular, durante 1934 y 1935 el coreógrafo Busby Berkeley la lució en los filmes ‘Wonder Bar’ y ‘In Caliente’, respectivamente.

En 1936, fue considerada “la segunda mujer más bella de Hollywood” (según la revista ‘Photoplay’) , sólo superada por Greta Garbo.

Pero la carrera de Dolores en Hollywood comenzó a experimentar un declive. Tras una serie de películas policiacas de escaso éxito filmadas con la Warner Bros., la mexicana es declarada “veneno de taquilla” , junto con otras estrellas como Marlene Dietrich, Joan Crawford y Katharine Hepburn, junto con otras actrices de la época.

Hacia 1942, y luego de un proceso de desgaste de la relación, la artista se divorcia de Cedric Gibbons.

Posteriormente, se vincularía sentimentalmente con el actor Orson Welles; con quien acepta participar en ‘Journey into Fear’ desempeñando sólo un pequeño papel, tiempo despues la relación detona el divorcio y Dolores desencadena un enorme escándalo; sin embargo, esto no afecta a Dolores del Río quien opta por emigrar a México.

Dolores regresó a México en 1942; a su llegada le es ofrecido el papel protagónico del filme ‘Flor Silvestre’, actuando al lado de Pedro Armendáriz, el cual se constituye en un clásico de la Epoca de Oro del cine mexicano, además de ser galardonado con el premio de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas.

Posteriormente, se filmará el que es considerado como una de las obras maestras de Emilio Fernández, ‘María Candelaria’, filme que también contribuye a acrecentar el culto a Dolores como máxima diva del cine mexicano en 1943.

Esta trayectoria iniciada en 1942 le redunda en una enorme popularidad y la cadena de éxitos se sucede de manera continua y aun cuando el giro de 180 grados la colocaba en condiciones muy diferentes a las de Hollywood, todavía seguía siendo considerada allá como primera figura del cine.

Bajo la batuta del “Indio’ Fernández, la cámara de Gabriel Figueroa, la producción de Mauricio Magdaleno, y alternando con las grandes figuras, la imagen de Dolores adquiere alturas insospechadas como máxima actriz de la época de oro del cine mexicano, convirtiéndose Dolores en la imagen de México en el mundo entero.

Pero la época dorada también conoció su declive y, sin duda, este comenzó con la desaparición física de muchos actores de renombre de la época y la constante variación de los gustos del público, aunando a ello la práctica de obligar a la producción de películas con presupuesto bajo, sacrificando calidad en busca de ganancias.

En 1959, Ismael Rodríguez logra reunirla, en el filme ‘La Cucaracha’, con su ” rival”, María Félix, en un momento considerado como crepuscular en la época de oro del Cine Mexicano.
Hacia el año de 1959 contrae nupcias con Lew Ryley, productor teatral estadounidense y antiguo miembro del Hollywood Canteen.

Es llamada nuevamente a Hollywood en 1960 para amadrinar a Elvis Presley en ‘Estrella de Fuego’ y trabajar bajo la dirección de John Ford en el filme multiestelar ‘El Ocaso de los Cheyenne’.

También participa el en filme italo-americano More than a Miracle de 1967 junto a Sophia Loren.
Para ese entonces Dolores, consciente de su declive, participa en teatro en la puesta en escena de las obras, ‘Anastasia’ de 1956, en Broadway, ‘El Abanico de Lady Windermere’ de 1958 y ‘Camino a Roma’ en 1959.

En el año de 1962 Dolores pierde a su madre, a pesar de ello no suspendió la temporada de ‘Espectros’ e incluso trabajó el mismo día, después del sepelio, afirmando que ‘el show debe continuar’.

La última película protagonizada por Dolores es ‘Los Hijos de Sánchez’, en la que trabajó con Anthony Quinn y Lucía Méndez, entre otros; durante este tiempo se mantiene como miembro honorario de la ANDA, participando activamente en labores de beneficencia y apoyo a los actores.

En 1983 comenzó a experimentar problemas de salud derivados de complicaciones hepáticas; es trasladada a la ciudad de Newport Beach, California, donde muere a la edad de 79 años.

Sus restos fueron trasladados, en 2006, a la Rotonda de las Personas Ilustres, como reconocimiento por su contribución cultural a México.

Posee una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, en el 1620 de la Vine Street, por sus contribuciones a la industria cinematográfica.

En 2005, gracias a su trayectoria, la actriz fue objeto de un homenaje organizado por la Asociación Nacional de Actores (ANDA) , en el que recordaron sus más grandes actuaciones en cine mediante una exposición alusiva a su trayectoria que incluyó fotografías y poemas

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