Felipe Angeles, 1869-1919

Originario de Zacualtipán, Hidalgo, a los catorce años ingresó al Colegio Militar, donde realizó una brillante carrera, especializado en artillería. Se le considera uno de los más destacados técnicos que ha tenido el Ejército Mexicano.

Profesor y director del Colegio Militar, gozó de todo el respeto de sus alumnos. A mediados del porfiriato se le envió a Francia para perfeccionar sus estudios. Sirvió al presidente Madero y marchó al estado de Morelos para combatir al zapatismo y procuró desarrollar una política conciliatoria.

Se le comisionó para combatir a los rebeldes en los días de la asonada de Huerta, Félix Díaz y Mondragón, la “Decena Trágica”. Bombardeó la Ciudadela, pero su labor perdió eficacia porque Huerta hizo que se le retirara de las primeras líneas. Fue aprehendido con Madero y Pino Suárez y se simuló una comisión en Europa para desterrarlo, una vez muertos los mandatarios.

En 1913 se unió a la revolución constitucionalista; aunque se le nombró subsecretario de guerra, su nombramiento fue mal visto, en especial por el general Álvaro Obregón. Así, se le comisionó en 1914 para servir con Francisco Villa. Unió sus conocimientos tácticos y de estrategia con el genio guerrillero de Villa y de ese modo se alcanzaron las más notables victorias de la Revolución.

La segunda batalla de Torreón y sobre todo la de Zacatecas, muestran su talento militar. Delegado de Villa en la Convención de Aguascalientes, siguió al guerrillero al ocurrir la escisión de los revolucionarios. Estuvo en los combates del Bajío. Salió del país y volvió en 1919 para combatir a Carranza. Prisionero en Chihuahua, y sujeto a un Consejo de Guerra, fue sentenciado a muerte y fusilado el 26 de noviembre de 1919

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