Barack Obama habla del “tea party”

El presidente Barack Obama midi√≥ sus palabras al referirse por vez primera al movimiento conservador conocido como “tea party”, y reconocer que ese grupo plantea preocupaciones leg√≠timas sobre el gasto y los l√≠mites federales.

Sin embargo, Obama a√Īadi√≥ que el n√ļcleo de este grupo informal y antigubernamental s√≠ se ha ido “a los extremos”.

El fen√≥meno pol√≠tico, surgido hace apenas un a√Īo, tiene inquietos a los l√≠deres de ambos lados del espectro pol√≠tico.

Los republicanos quieren aprovechar la pasi√≥n y los votos de los disc√≠pulos del movimiento, para quitar a los dem√≥cratas el control del Congreso en las elecciones legislativas de este a√Īo. En cuanto a los dem√≥cratas, se han enfocado principalmente en marginar o ignorar al “tea party”.

Por ejemplo, varios funcionarios demócratas dicen que no hay todavía una estrategia aparente en la Casa Blanca para combatir la creciente influencia de esta red.

El “tea party” debe su nombre al “Mot√≠n del T√©”, ocurrido en el siglo XVIII, cuando los colonos arrojaron al mar los cargamentos de t√© procedentes de Gran Breta√Īa, un hecho que se considera precursor de la Guerra de Independencia. El movimiento de corte populista y conservador condena el aumento del d√©ficit y de los impuestos, y se pronunci√≥ vehementemente contra la reforma de salud impulsada por Obama.

Pero la coalici√≥n sin l√≠deres, surgida en comunidades en distintas zonas del pa√≠s poco despu√©s de que Obama asumi√≥ el poder, el a√Īo pasado, parece tener cierto poder real.

Una encuesta realizada la semana anterior por el diario The Washington Post y la cadena ABC mostr√≥ que hay m√°s simpatizantes que detractores del movimiento, y que 62% de la poblaci√≥n considera que el “tea party” tiene mediana o suficiente influencia en el Partido Republicano.

Además, los miembros de la coalición no se han vinculado con partido político alguno, y cuentan en sus filas con votantes independientes e incluso con demócratas moderados. El grupo es diverso, y está dividido casi en todo, salvo en su deseo de un gobierno limitado, que gaste menos y que ponga fin a las políticas de Obama.

Todo ello se reflejó en el manejo diplomático dado por Obama al tema cuando se lo planteó el lunes un entrevistador en la televisión de la cadena NBC.

El presidente dijo que el movimiento se construye en un “n√ļcleo” de personas que dudan si √©l es un ciudadano estadounidense, y que lo consideran un socialista. Pero m√°s all√° de eso, reconoci√≥ que el movimiento involucra a personas con “preocupaciones generales, leg√≠timas”, sobre la deuda nacional, la expansi√≥n del gobierno y los gastos onerosos.

“No quiero generalizar y decir que todos los que est√°n involucrados o han ido a una concentraci√≥n o encuentro del ‘tea party’ se han ido a los extremos”, dijo Obama. “S√≠ creo que hay un c√≠rculo m√°s amplio alrededor de ese n√ļcleo de personas, y que ese c√≠rculo m√°s amplio est√° leg√≠timamente preocupado por el d√©ficit, que es una inquietud leg√≠tima, y por el hecho de que el gobierno federal pueda meterse en demasiadas cosas”

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