Hermenegildo Galeana; independentista

Caudillo de la insurgencia. Nació en Tecpan, en el actual estado de Guerrero, un 13 de abril. Se le conoció por el apodo de “Tata Gildo”. Según parece, descendía de un marino inglés que naufragó en la Costa Grande, al sur de Acapulco. Durante mucho tiempo Galeana trabajó, quizá como administrador, en la hacienda del Zanjón, que era propiedad de un primo suyo, Juan José Galeana.

A la llegada de José María Morelos a Tecpan, el 7 de noviembre de 1810, se le unieron Juan José, Antonio y Pablo Galeana pero no Hermenegildo, quien se unió a las fuerzas insurgentes a principios de enero de 1811, en la Sabana. Se destacó en el ataque que Nicolás de Cosío dio a ese lugar el 4 de abril siguiente. El 3 de mayo, Morelos, quien se hallaba en la hacienda de la Brea, nombró a Galeana su lugarteniente.

Este rompió a poco el sitio de la Sabana, combatió a los realistas en el arroyo de Zoyolapa y se dirigió a Texca. A los pocos días fue enviado por Morelos a la hacienda de Chichihualco, propiedad de la familia Bravo en busca de recursos. Llegó a Chichihualco el 17 de ese mes, y consiguió, además de hombres y armas, que los Bravo se unieran a la causa.

En compañía de Morelos y otros jefes insurgentes, entró en Cuautla el 9 de febrero. Se distinguió en el sitio que Félix María Calleja puso a esta población, con diversas acciones para conseguir agua, víveres y auxilio. El 30 de abril, Félix María Calleja envió a Morelos, Galeana y Miguel Bravo un indulto, pero no lo aceptaron. El sitio fue roto por los insurgentes la madrugada del 2 de mayo y Galeana se dirigió a Tecajaque y de ahí a Chilapa. Morelos lo nombró mariscal el 12 de septiembre en Tehuacán.

Al regresar a esta ciudad con Morelos, fueron ambos derrotados por Porlier y Luis del Águila en Ojo de Agua el 18 de octubre. Galeana participó en la toma de Orizaba el 28 de ese mes, y el 1 de noviembre nuevamente fue derrotado, junto con Morelos, en las cumbres de Acultzingo, y estuvo a punto de perder la vida al caer muerto su caballo.

De Tehuacán pasó con Morelos y otros jefes insurgentes a atacar Oaxaca, ciudad que tomaron el 25 de noviembre. En febrero de 1813, Galeana salió de Oaxaca hacia Acapulco, al igual que Morelos, pero por rutas distintas. A fines de marzo Galeana se situó en la Sabana, y el 6 de abril participó en el ataque a Acapulco. El día 13 de ese mes ocupó Hornos, pero tuvo que retirarse. Tomó la plaza hasta el 17 de mayo.

Galeana participó muy activamente en el largo asedio al castillo de San Diego, y se ocupó de organizar la toma de la Roqueta y de la goleta “Guadalupe”, llevadas a cabo por Pablo Galeana la noche del 8 de junio. El 20 de agosto Galeana, tras negociar la capitulación, recibió el castillo. Después recorrió la Costa Chica, y a principios de diciembre siguiente, se reunió con Morelos en Cutzamala.

Tomó parte en el ataque a Valladolid el 23 de ese mes, donde atacó la Garita del Zapote. Después de esta derrota, Galeana pasó con los demás insurgentes a Puruarán, donde de nuevo fueron derrotados el 5 de enero de 1814. De allí se dirigieron al sur, a Zirándaro y Coyuca. Refugiado en su hacienda del Zanjón, Galeana fue atacado por Avilés, pero logró rechazarlo. Puesto bajo el mando de Juan Nepomuceno Rosáins fue derrotado con los Bravo y con Guadalupe Victoria en Chichihualco, el 19 de febrero.

A disgusto por estar bajo el mando de Rosáins, Galeana pensó en dejar el movimiento. Morelos le encargó la defensa de El Heladero, y a fines de marzo fue sitiado allí por los realistas, y desalojado el 6 de mayo. Se dirigió entonces a Cacahuatepec. Pasó por Texca y Tixtlancingo, y a fines de mes logró rechazar a Avilés en Cacalutla. El 25 de junio llegó de nuevo a la hacienda de Zanjón. De allí se dirigió a Coyuca, pero sufrió un nuevo ataque de Avilés el día 27, y murió en el lugar llamado El Salitral a manos de Joaquín León.

La cabeza de Hermenegildo Galeana fue expuesta en la plaza de Coyuca, pero Avilés la rescató y la colocó en la puerta de la iglesia para después sepultarla. Su cuerpo se perdió. Al saber de su muerte, Morelos exclamó: “¡Acabaron mis dos brazos: ya no soy nada!”, refiriéndose también a la muerte de Mariano Matamoros.

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