La OPINION de Dr. Mohammad Hassan Ghadiri Abyaneh

Irán cuenta con un reactor nuclear de investigación ubicado en Teherán que se encarga de la producción de radio para usos farmacéuticos. Los radiofármacos suelen tener una vida muy corta y mayormente se utilizan para diagnosticar y tratar diferentes enfermedades, entre ellas algunos tipos de cáncer.

Antes de la Revolución Islámica, Irán era importador de una cantidad limitada de este tipo de fármacos que, debido a su alto precio, se encontraban al alcance de unas pocas personas. De modo que, en muchos casos, los pacientes se veían obligados a viajar al extranjero y asumir gastos muy elevados por tal de salvar sus vidas.

Hoy en día, 850 mil iraníes al año necesitan recurrir a los radiofármacos. Irán ha conseguido ser independiente y autosuficiente en cuanto a la producción de estos fármacos y así numerosos centros se sirven de éstos para el tratamiento de sus pacientes. Incluso en algunos casos, Irán recibe a pacientes procedentes de otros países que viajan a este país para beneficiarse de las facilidades disponibles en estos centros.

El Dr. Mahmoud Ahmadinejad, el presidente de la República Islámica de Irán, la semana pasada dio la orden de producción de uranio de 20% y tres días después, en su discurso en ocasión del trigésimo primer aniversario del triunfo de la Revolución Islámica de Irán, que se celebró con la participación de millones de iraníes, anunció la exitosa producción de este uranio a manos de científicos Iraníes.

Esta noticia, igual que muchas otras, fue reflejada en los medios de comunicación internacionales y, como de costumbre, los Estados Unidos de América y sus portavoces occidentales se mostraron en contra del plan iraní de producir más uranio, presentándolo como un gran peligro para el mundo y solicitando el aumento de embargos y sanciones contra Irán.

Para la producción de radiofármacos se necesita uranio enriquecido de 20% como hojas de combustible. 20 años antes Irán compró estas hojas de combustible a Argentina. Según las leyes internacionales todos los países tienen el derecho de acceder a la energía nuclear con fines pacíficos y naturalmente los radiofármacos que pueden salvar la vida de las personas son de lo más indispensable, así que La Organización Internacional de Energía Nuclear tiene la obligación de darle esta oportunidad.

A pesar de que Irán tiene la posibilidad de producir el uranio de 20% ha decidido comprar estas hojas de combustible y no ha procedido a la producción de éste. Las potencias occidentales y sus aliados aprovecharon la solicitud de Irán de la compra de estas hojas como una oportunidad para chantajear a este país y condicionar la venta de estas páginas de combustible a la consignación del uranio enriquecido, producido en Irán, que es necesario para la producción de energía nuclear.

De modo que tomaron como rehén la vida de 850 mil pacientes iraníes que necesitan estos radiofármacos y así procuraron imponer sus ideas ilegales e ilegitimas a Irán. Este acto de las potencias occidentales va contra las leyes internacionales y ellos tienen la obligación de vender el combustible a cualquier país que lo necesite para uso pacífico, incluso si este país no tiene uranio. Aún así, Irán se mostró dispuesto a dialogar para los cambios, pero ellos pusieron condiciones, a saber, que Irán debía consignar del país todo su uranio enriquecido para que ellos le entregaran después el combustible.

Pero Irán no confía en estas potencias occidente y sus experiencias pasadas le han mostrado que estos países con frecuencia incumplen lo que prometen; parece que esa condición por parte de ellos en realidad está destinada al saqueo del uranio enriquecido de Irán sin entregar ningún tipo de combustible a cambio.

Irán aceptó realizar el intercambio en territorio iraní, pero ellos no lo acceptaron; Irán propuso entregar parte del uranio a cambio de parte del combustible para, después en otras etapas, continuar con el intercambio, pero tampoco fue aceptada la propuesta. Ellos supusieron que el consentimiento de Irán había sido una señal de debilidad y por lo tanto insistieron en su plan y aumentaron sus amenazas.

Fue en este punto que el Presidente de la República Islámica de Irán, por tal de conservar los beneficios de nuestro país y responder a las necesidades farmacéuticas y de tratamiento de nuestra nación, dio la orden de producción de uranio de 20% que es indispensable para producir hojas de combustión y pocos días después de su orden, el primer cargamento de uranio de 20% fue producido.

Irán avisó oficialmente a la Agencia Internacional de Energía Nuclear para supervisar la producción del uranio de 20% y esta supervisión se llevó a cabo.

Irán todavía no produce dichas hojas de combustible, pero ha empezado sus actividades científicas para su producción y está previsto que estas actividades den su resultado en un periodo de 2 a 3 meses. Aún así, Irán está dispuesto a dialogar y a llegar a un acuerdo razonable en cuanto a la compra de combustible. La publicidad de las potencias occidentales de momento se centra en la negación de la posibilidad de Irán para producir hojas de combustible, pero es suficiente esperar unos meses para saber la realidad.

Ellos consideran para sí mismos el derecho de tener acceso a bombas atómicas y su desarrollo, que pone en peligro la vida de millones de personas, pero no quieren reconocer el derecho a los demás países que produzcan radiofármacos para salvar la vida de millones de vidas. Lo interesante es que estos países normalmente son imperialistas y colonialistas y han conseguido su riqueza y desarrollo transgrediendo a otras naciones, y para lograr su fin han cometido numerosos crímenes contra dichas naciones, aunque se presentan como grandes defensores de los derechos humanos!

Ellos esperan poder decidir por otros países y gobernar todo el mundo, mientras que la época del imperialismo, colonialismo y unipolarismo ha pasado y las naciones del mundo ya no se dejan engañar por ellos. Irán como un país islámico, y basándose en las enseñanzas del Corán, el libro sagrado del Islam, no les concede este derecho y no se rendirá a sus embargos y amenazas.

Hoy en día Irán se ha convertido en un país nuclear y es uno de los 150 países miembros de la Organización de Energía Nuclear y sus actividades ocupan el decimoquinto lugar entre los países del mundo, habiendo sido 30 años antes uno de los últimos.

Esto significa que Irán no se rinde y continuará con su desarrollo pacífico en diferentes aspectos y no acepta ninguna limitación, ni discriminación, ni que se le prive de sus derechos. Hoy en día con Irán se ha iniciado el renacimiento nuclear en el mundo.

Los Emiratos Árabes Unidos, con una población de alrededor de 1 millón de personas, ha firmado un contrato con Corea del sur para la creación de entre 5 a 6 plantas nucleares y Kuwait y Arabia Saudita planean lo mismo. Estos países de poca población, y en su mayoría países muy pequeños, han decidido construir plantas nucleares mientras que hace unos años declaraban que Irán, con 70 millones de populación y una extensión 1, 648, 195 kilómetros cuadrados, no tiene la necesidad de acceder a la energía nuclear. Por otra parte, Venezuela y algunos otros países de América Latina han notado también la necesidad de contar con la energía nuclear.

Cualquier planta nuclear, como la planta ubicada en Bushehr en Irán, ahorra entre 7 y 8 millones de barriles de petróleo al año. De modo que Irán con su proyecto de construir 20 plantas nucleares, está planeando ahorrar 140 millones de barriles de petróleo al año y además producirá gran parte de su energía eléctrica en estas plantas. Una planta nuclear solamente necesita 30 toneladas de combustible al año que como mucho ocuparían la capacidad de 2 camiones cargueros.

En América Latina existe una organización para la limitación del desarrollo de armas nucleares que parece ser una organización latinoamericana, pero que en realidad es una organización para conservar la exclusividad de la energía nuclear para los Estados Unidos de América. Estaría mejor que esta organización se ocupara de todos los países del continente Americano especialmente de los Estados Unidos de América que ha sido el único que ha usado sus bombas nucleares, como ocurrió en el caso de Hiroshima y Nagasaki en Japón. Tanto la conservación y desarrollo de bombas atómicas como su utilización o amenazar con ello es un crimen contra la humanidad.

Sería conveniente que todos los países tengan como su meta el desarrollo del material nuclear para usos pacíficos como la producción de energía y radiofármacos. Irán está dispuesto a ayudar a los países de América Latina en este aspecto bajo la suvervision de la AIEA (Agencia Internacional de Energía Atómica)

Hoy en día, Irán puede construir varios tipos de centrifugadores, CTE escáneres y diferentes tipos de láser y agua pesante. Irán ha trabajado en la tecnología nuclear en todos sus procesos, tales como el ciclo de combustión, el diseño de reactores, el descubrimiento y la extracción de uranio y pronto conseguirá la producción de las hojas de combustible necesario para la fabricación de radiofármacos, teniendo en cuenta que Irán ya es autosuficiente en cuanto a la producción y exportación de dichos fármacos.

Estos radiofármacos se ofrecen al mercado con un precio mucho más bajo que en los países occidentales y esto es otro motivo de enfado, ya que ellos obtienen un gran beneficio de la venta de estos radiofármacos a precios muy altos.

Hoy en día Irán es el miembro del Club Nuclear e invita a los demás países a unirse a este Club.

*Dr. Mohammad Hassan Ghadiri Abyaneh embajador de Iran en Mexico

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