La opinion de Angy Newman

¬°T√ļ eres lo m√°s importante!

Los hombres que han practicado el amor han tenido siempre como m√°xima que no hay nada comparable que ver una mujer arreglada. Asimismo, cuando se reflexiona en que un hombre desde√Īa, arruga, retuerce y resta importancia a las mejoras galas de una dama, y que ella invierte en grandiosos pa√Īos de oro y telas de plata, seda, un sin n√ļmero de tretas, enga√Īos, suspiros o ataques para que √©l la mire y logre de forma natural que √©l desee conocerla, acariciarla o simplemente, observarla, esto se obtiene mucho por el encanto de su olor.

Porque es muy cierto que √©l desea m√°s a una mujer linda, presentable, sonriente, c√°lida, educada, inteligente y segura, que una simple pastora u otra mujer con que aunque sea bella, sea ‚??poco arreglada‚?Ě.

Recordar√°s, que desde anta√Īo se ha juzgado a Venus por hermosa y deseable no nada m√°s por su belleza, sino, porque siempre iba elegantemente ataviada, y por lo general, perfumada, pues su dulce aroma se percib√≠a a cien pasos de distancia. Porque siempre se ha dicho que los perfumes son una gran incitaci√≥n al amor.

Esta es la raz√≥n de que las emperatrices y grandes damas de Roma hicieran uso de tales perfumes, como lo hacen las grandes damas de Francia y sobre todo las de Espa√Īa e Italia, que desde tiempos inmemorables han sido m√°s curiosas y exquisitas en sus lujos que las francesas, as√≠ en perfumes como en vestidos y majestuosos atuendos, de los que las bellas de Francia han tomado los patrones y copiado la primorosa factura.

Cuando somos ni√Īos nuestros sentidos siempre se encuentran m√°s activos, por ejemplo: los colores de un nuevo juguete, la diversi√≥n de un espect√°culo, nos subyugaban, un olor o un sentido realmente nos ‚??fascinaban‚?Ě. Que incre√≠ble era tener la ‚??capacidad de fijarnos en todo‚?Ě‚?¶pero qu√© pasa‚?¶es correcto, nos llega la madurez y nuestros sentidos se embotan, ya no nos fijamos tanto por la enorme excusa de estar siempre de prisa, haciendo cosas por los dem√°s, pasando a la siguiente tarea, y dejando lamentablemente el cuidarte, consentirte, y verte siempre bien.

Que delicia estar en conciencia con nuestros sentidos, sintiéndonos capaces de estar en juicio y racionalidad. Si prestas atención a los detalles y te descubres asumiendo un ritmo más lento; tus objetivos no se fijarán en lo que podrías conseguir (la atención de esa(s) persona(s) que te interesa te mire) porque pareces muy considerado, muy atento. Si te involucrarás nuevamente en el reino infantil de los sentidos podrás envolverlo, y ellos tendrán una clara sensación de que los sumerges en algo distinto, un ingrediente esencial en la seducción.

Desde tiempos inmemorables, las mujeres y hombres hemos sabido que dentro del hombre aparentemente m√°s sereno hay un animal que podemos digerir si llenamos sus sentidos con los atractivos f√≠sicos apropiados. La clave es atacar tantos frentes como sea posible. No ignores t√ļ voz, tus gestos, t√ļ andar, t√ļ ropa, tus miradas, pero sobre todo: ‚??TU OLOR‚?Ě.

Recuerdo hace tiempo haber le√≠do de que muchas de las mujeres m√°s tentadoras de la historia distrajeron tanto a sus objetivos con detalles si bien sensuales, se acompa√Īaban de una seguridad de verse y sentirse bellas por estar limpias, frescas y muy perfumadas.

En el caso de los hombres, todos recordar√°n a Rodolfo Valentino que rein√≥ como el Gran Amante durante buena parte de la d√©cada de 1920. Las cualidades detr√°s de su atractivo ciertamente inclu√≠an su gallardo y casi hermoso rostro, sus habilidades danc√≠sticas, una actitud deliciosa, aunque todos sabemos que quiz√° su rasgo m√°s atrayente era su m√©todo pausado para cortejar, lo que no sabe mucha gente que el √©xito real de Rodolfo Valentino era un olor que hac√≠a que las mujeres terminaran por rendirse a ‚??todos sus encantos‚?Ě.

Las pel√≠culas de Rodolfo Valentino eran mudas, el p√ļblico jam√°s lo oy√≥ hablar: todo estaba en sus gestos. Los hombres acabaron por detestarlo, porque sus esposas y novias ya esperaban de ellos el lento y cuidadoso trato de Valentino. Valentino pose√≠a una vena femenina: se dec√≠a que cortejaba a una mujer como lo har√≠a otra, por eso cre√≠a y era parte de su personalidad, estar siempre impecable, predominando el olor de su boca, su cuerpo y de su ropa.

‚??Qu√© regalo m√°s inmenso y agradable tener cerca de ti a una persona que sonr√≠a, que sus gestos hablen de su armon√≠a, su sutil pensamiento y emociones que nos comunican seguridad, devoci√≥n, amor hacia ti, acompa√Īados de un olor que te provoca rendici√≥n‚?Ě.

Las palabras son importantes en la seducci√≥n y tienen enorme poder para poder confundirte, distraer y halagar la vanidad de tu objetivo. Pero a la larga, lo m√°s seductor es ‚??lo que no dices, lo que comunicas en forma indirecta‚?Ě que interesante que puedas tambi√©n expresarte con el olor.

Muchas personas pueden decir las frases indicadas; y una vez dichas, nada obliga a cumplirlas, e incluso, es posible olvidarlas del todo. El gesto, el regalo ponderado, los peque√Īos detalles parecen mucho m√°s reales y sustanciales. Tambi√©n son mucho m√°s encantadoras que las nobles palabras de amor, precisamente porque hablan por s√≠ solos y dejan que tu objetivo (el seducido) vea en ti m√°s de lo que contienes. Nunca le digas a alguien lo que sientes; que lo adivinen en tus miradas, en tus gestos y en tu olor.

Ese es el lenguaje m√°s persuasivo.

‚??El amor saca a la luz nuestras cualidades m√°s nobles, y las ocultas, a veces, pueden ser las m√°s vistas, simplemente por nuestro olor regimos mucho de nuestra vida‚?Ě

¬°Controla tus emociones!

Soy Angy Newman

Vive, vive con seducción.

¬°Bendiciones y amor en sus vidas, gracias!

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