De 31 agujas 9 se quedaran en el niño brasileño

El niño brasileño de dos años a quien su padrastro clavó decenas de agujas en el cuerpo tendrá que vivir con nueve de ellas que no serán retiradas, pero su vida ya no corre peligro, dijeron el martes los médicos.

Las agujas que aún permanecen dentro del cuerpo del niño no le causan daño y no hace falta retirarlas de inmediato, dijo la vocera del hospital Ana Neri, Carolina Sales.

Cuatro agujas fueron extraídas del cuello del infante el lunes, entre ellas una que estaba peligrosamente cerca de la espina dorsal. Esa fue la tercera operación en 10 días, en las que los médicos han retirado 22 de las 31 piezas metálicas que el padrastro del niño presuntamente le clavó con la intención de mortificar a su esposa, la madre del chico.

El padrastro admitió haberlo hecho durante una entrevista televisiva y la policía lo ha acusado de intento de homicidio.

La semana pasada, los médicos extrajeron 14 agujas de los intestinos, el hígado y la vejiga del niño. En una operación anterior retiraron cuatro más que estaban cerca del corazón y los pulmones.

El doctor Roque Aras dijo que las agujas restantes son pequeñas y no presentan un riesgo importante. Agregó que el niño podrá vivir con ellas durante mucho tiempo, pero no descartó que se haga otra operación en algún momento.

El menor se recuperaba bien de la operación de tres horas del lunes en una unidad de terapia intensiva del hospital, en la ciudad nororiental de Salvador y se esperaba que siga internado unas tres semanas más, según Sales.

El padrastro, Roberto Carlos Magalhaes, de 30 años y su amante de 47, Angelina Ribeiro dos Santos, son los dos acusados en el caso. La policía dice que la mujer sostuvo al niño mientras Magalhaes le clavaba las agujas.

En una entrevista con Globo TV, Magalhaes dijo que le dio una mezcla de vino y agua al niño antes de insertarle las agujas y que pensó que éstas lo atravesarían y matarían sin que nadie se diera cuenta.

El padrastro agregó que quería vengarse de la madre del niño, con quien peleaba mucho.

Como el niño se quejaba mucho, su madre lo llevó al hospital, donde los médicos descubrieron las agujas gracias a exámenes de rayos X.

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