INLA renuncia a la violencia y armas

El grupo paramilitar republicano norirlandés INLA (Ejército de Liberación Nacional Irlandés) renuncia a la violencia, anunció el domingo en Dublin su brazo político. El anuncio de INLA –grupo responsable de decenas de asesinatos durante tres décadas de violencia en Irlanda del Norte– coincide con la llegada a Dublin, en visita oficial, de la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, quien este mismo domingo viajará a Belfast, la capital de Irlanda del Norte.

Un representante del ala política de INLA, el Partido Republicano Socialista Irlandés, Martin McMonagle, anunció en una reunión cerca de Dublin que “el INLA informó al Movimiento Republicano Socialista que tras un proceso de profundas discusiones, consultas y análisis, decidió que la lucha armada ha terminado”. “El objetivo de una república de 32 condados se alcanzará mejor a través únicamente de la lucha política pacífica”, declaró en referencia a la reivindicación de una Irlanda unida, que incluya la provincia británica de Irlanda del Norte.

El anuncio se hizo durante una ceremonia en Bray, a las afueras de Dublín, pero no hubo mención de entrega de armas, si bien la prensa irlandesa afirma que eso podría llegar más adelante. El INLA, grupúsculo disidente del IRA (Ejército Republicano Irlandés), es responsable de algunos de los ataques más mortíferos durante el conflicto norirlandés.

La organización asesinó en 1979 a Airey Neave, un portavoz del partido conservador de Irlanda del Norte y consejero de la ex primera ministra Margaret Thatcher, al colocar una bomba debajo de su vehículo en el área de estacionamiento de la cámara de los Comunes en Londres. El INLA, que se opone a la presencia británica en Irlanda del Norte, estuvo implicado en el ataque con bomba en un pub de Ballykelly (norte) en 1982, al lado de una base del ejército, en el que murieron 17 personas.

Un acuerdo firmado en 1998 entre los antiguos adversarios católicos y protestantes llevó la paz a Irlanda del Norte, cuyo enfrentamiento dejó un reguero de más de 3.500 muertos en tres décadas. Pero el asesinato en marzo de dos soldados británicos y de un policía, reivindicados por dos grupos disidentes del IRA, el IRA-verdadero y el IRA-continuidad, provocó un repunte de la violencia que hace temer por la paz.

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