El robo de la arena mexicana

Centenares de empresas, en su mayoría ilegales, saquean los ríos y otros depósitos de arena y cantera del país, con graves daños ecológicos y sin que las autoridades intervengan a pesar del riesgo que corren las riquezas y maravillas naturales del país, como las dunas de Samalayuca, en Chihuahua, que tienden a desaparecer por la explotación irracional de este recurso.

Según la Comisión Nacional del Agua (Conagua), al menos en 10 estados se extraen de manera ilegal grandes volúmenes de piedras, grava y arena de los bancos de pétreos, así como de playas y del lecho de los ríos, provocando daños irreversibles al medio ambiente, incluida la erosión, contaminación y desecación de los mantos acuíferos.

El Registro Público de Derechos de Agua tiene concesionados 2 mil 484 títulos para extraer 99.7 millones de metros cúbicos de materiales pétreos al año, pero según el director de Conagua, José Luis Luege Tamargo, el volumen podría ser mayor por la actividad ilegal.

Millonario robo

En lo que va de este siglo, luego de que el gobierno de California prohibió que se explotaran los bancos de arena de su territorio, decenas de empresas comenzaron a exportar arena hacia Estados Unidos, donde la góndola de ferrocarril cargada con unas 80 toneladas se paga hasta en 16 mil dólares.

La millonaria actividad se ha generalizado en los estados de Coahuila, Chihuahua y Baja California, aunque, según datos oficiales, más de 50% del total de la extracción de arena del país se genera en territorio bajacaliforniano, principalmente en los ríos y arroyos locales.

El saqueo de arena en Baja California, Chihuahua y Coahuila se inició cuando tras la prohibición en California, se incrementó la demanda en la industria constructora estadounidense y se otorgaron permisos sin control para extraerla del lecho de los ríos y en desiertos.

Actualmente hay en Baja California 73 concesiones para extraer pétreos, particularmente del Valle de las Palmas, municipio de Tecate, donde en el pasado se denunció la salida por hora de hasta 25 góndolas de 10 metros cúbicos, de seis de la mañana a ocho de la noche.

??Se trata de arena que se encuentra en el lecho de los ríos. Material que, calladamente, en el mercado de Estados Unidos, ha incrementado su valor y actualmente se cotiza, en promedio, en 16 mil dólares el furgón de tren?, revelaron medios informativos locales.

Un informe del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE) indicó que con la extracción de arena de los ríos, se disminuye la protección al acuífero por fuentes superficiales de contaminación, incrementando su vulnerabilidad. Además, al bajar el nivel del lecho del arroyo, el acuífero pierde capacidad de almacenamiento de agua subterránea.

Hace dos años, el PVEM advirtió que para 2012 los ríos subterráneos del Valle de Guadalupe, Baja California, estarán secos debido a la sobreexplotación de arena en los arroyos, que ha dejado una delgada capa de arena, lo que provocará que los mantos se evaporen.

Para el investigador ambientalista de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), Alberto Tapia Landeros, en los ríos, los primeros 10 centímetros de arena son los que tienen los nutrientes necesarios para alimentar a la flora y la fauna, así como semillas y huevecillos de reptiles o insectos, por lo que al desaparecer esa capa, se genera un desequilibrio ecológico.

El 20 de abril de 2006, una comisión del Senado exhortó al gobierno de Baja California a investigar la explotación en el Valle de la Palmas, Tecate, para ??poner fin al saqueo de arena que realizan las empresas concesionarias?, y adoptar medidas para evitar los daños ambientales, sin que se hayan dado avances en ese sentido.

Maravilla en peligro

Caso similar ocurre en Chihuahua, en cuyo Congreso local, la Comisión de Ecología y Medio Ambiente dictaminó desde el 20 de diciembre de 2007 exigir al gobierno estatal suspender el permiso para la extracción de arena de las dunas de Samalayuca por ejidatarios que la comercializan con una minera, ocasionando un grave atentado al medio ambiente.

Ubicadas 50 kilómetros al sur de Ciudad Juárez, las dunas de Samalayuca ocupan 145 kilómetros cuadrados y están formadas por una finísima arena blanca que se torna dorada con la luz solar. Su escasa vegetación les permite cambiar de lugar por el viento.

Es la zona desértica más famosa de Chihuahua, tanto por su extensión, como por los fósiles marinos, testimonio de la existencia de mar en esta zona.

Desde hace dos años, la delegación de la Semarnat en Ciudad Juárez reveló que se emitió un permiso para extraer sólo 7 mil 500 metros cúbicos de arena en ese lugar, pero se ha expedido de manera continua sin respetar las normas, propiciando la sobreexplotación y el manejo clandestino, ya que los transportes trabajan hasta por las noches.

A ello se agrega la explotación inmoderada de una empresa cementera de la piedra caliza de la Sierra de Presidio, una barrera natural que protege y contribuye a que se formen esas cambiantes estructuras de arena. Según el geólogo Carlos García Gutiérrez, sin esa barrera, ??la arena simplemente se iría con el viento hacia Estados Unidos?.

García Gutiérrez, ex director de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Autónoma de Chihuahua, consideró necesario que se declare Zona Natural Protegida no sólo a las dunas de Samalayuca, sino a su entorno completo, incluidas las sierras de Presidio.

Desaparecen cerros y curso de ríos

En el estado de México, la desmedida explotación de pétreos cambió ya la fisonomía del Valle de los Mamuts, en Tepexpan, donde ya casi desaparece un cerro otorgado en concesión a comuneros locales y otros más muestran señales del grave deterioro al medio ambiente.

Lo mismo sucede en Guanajuato, donde la extracción desmedida borró cerros de diversas regiones del estado y otros ya están tasajeados, además de que se han modificado los trazos de ríos y presas, como sucede con el río Lajas, en Dolores Hidalgo, o en la Sierra de Lobos, sobre la carretera León-San Felipe.

En Guerrero, indígenas de Ometepec formaron un frente para detener a los ??saqueadores de grava y arena? que ya causaron daños en el río Santa Catarina, donde dañaron la estructura de un puente y dejaron el cauce lleno de hoyos en los que ya se ahogaron dos jóvenes de la comunidad amuzga de Cochoapa. Lo mismo denunciaron habitantes ribereños del río Quetzala.

En ciudad Acuña, al norte de Coahuila, las empresas constructoras han sacado sin control miles de toneladas de materiales del lecho del río San Rodrigo y de otros arroyos, originando enormes cráteres y el desvío del cauce sin que intervenga ninguna de las autoridades correspondientes, según denuncias de los medios de comunicación locales.

También en Chiapas se reportó la extracción indiscriminada de arena de los ríos Santo Domingo y Suchiapa, donde acuden al menos mil camiones diarios. Los trabajos ya han provocando derrumbes y severos daños en los bosques y en las zonas de cultivo de tomate, melón y sandía, afirmaron afectados.

Según el coordinador estatal de Medio Ambiente en Veracruz, Alonso Domínguez Ferráez, en ese estado operan 200 empresas de manera ilegal para explotar bancos de arena y cantera, pero al menos hay otras 250 que lo hacen sin permiso, como sucede en el municipio de Perote, con la extracción desmedida de arena del parque nacional donde se encuentra el volcán Cofre de Perote.

??Los recursos naturales no renovables están siendo sobreexplotados y el gobierno no lo está viendo, no nos está poniendo atención?, reclamó el presidente del Ejido Libertad, Carlos Pérez García.

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