Como es el arbol del narcotrafico

Esta ciudad es uno de los puntos principales en operaciones de narcotr√°fico, dijo la v√≠spera Joe Baeza, portavoz del departamento de polic√≠a local. De trasiego impresionante, tal y como corresponde al puerto fronterizo de mayor actividad comercial que hay con M√©xico, drogas, armas y dinero se ocultan en miles de bodegas, cajas de tr√°iler y veh√≠culos particulares. ‚??Es como esconder una hoja en el bosque‚?Ě, describi√≥ el vocero.

Es simple comprender la comparaci√≥n que hace Baeza, 19 millas (30.5 kil√≥metros) al norte de sus oficinas, sobre Main Road, a la orilla de la Interestatal 35 ‚??arteria que permite el tr√°nsito a San Antonio, Austin, Temple y Forth Worth antes de atravesar Oklahoma hasta terminar en Duluth, Minesota, en la regi√≥n de los Grandes Lagos‚??. Interamerica es el complejo de bodegas m√°s importante de la zona. Lo atraviesan v√≠as de ferrocarril y carreteras secundarias.

Es el nudo de las rutas comerciales nacidas en los puertos de entrada.

‚??Ah√≠ se esconde la mayor parte de la droga que llega de M√©xico‚?Ě, dice el oficial de la Oficina del Sheriff del condado Webb, √Āngel L√≥pez. Decenas de agentes ‚??encubiertos y uniformados‚?? merodean los alrededores. Son la gran defensa estadounidense contra las drogas. La misma fuerza desplegada en la l√≠nea divisoria con M√©xico, cuyo √©xito operativo es cuestionable.

‚??Las organizaciones de narcotr√°fico que operan en este pa√≠s son inmensas. Pero nunca ver√°s una aceptaci√≥n de ello‚?Ě, es lo que dice Antonio Pay√°n, investigador de la Universidad de Texas en El Paso; doctor en sociolog√≠a y autor de varios libros y estudios binacionales sobre pol√≠tica y narcotr√°fico. De ‚??la hoja perdida en el bosque‚?Ě, referida por el vocero de polic√≠a, Pay√°n tiene otra descripci√≥n, m√°s florida y apabullante:

‚??El narcotr√°fico es como un √°rbol. Tiene su ra√≠z en el sur y un tronco ‚??los distribuidores que llevan la droga al norte‚?? situado en la frontera. Despu√©s aparecen muchas ramas de distribuci√≥n. Y finalmente, las hojas, los grandes consumidores. As√≠ que en este √°rbol hay mucho m√°s personas metidas en el narco de lo que pueda existir en M√©xico‚?Ě.

El tronco en Laredo es ese complejo de bodegas de Main Road. Y lugares como Río Bravo o El Cenizo, suburbios pegados a la frontera, en donde siete de cada 10 habitantes son indocumentados y viven en la miseria.

Bodega del narco

La calle de Margaritas es polvorienta y sucia. Una recta que termina sobre el descampado que hasta hace muy poco fungi√≥ como basurero p√ļblico, a menos de 10 metros del r√≠o. El agente L√≥pez detiene la patrulla. Se√Īala una casa abandonada. Tiene la malla cicl√≥nica derribada y paredes llenas de grafiti. Ventanas rotas y la puerta principal abatida a golpes. ‚??Es una bodega. Hace poco hallaron drogas all√≠ adentro‚?Ě, explica.

Detr√°s de la vivienda opera una planta de agua potable por donde corre un canal asfaltado, perfecto para burlar censores y c√°maras infrarrojas de la Patrulla Fronteriza.

‚??La droga se cruza por estos lugares y se guarda en las casas que est√°n por toda la colonia, sobre todo las m√°s cercanas al r√≠o. Luego la van sacando poquito a poco, en la cajuela de los carros. Se la llevan a otras casas que est√°n una calle m√°s arriba y luego repiten lo mismo para llev√°rsela a otras casas m√°s cercas de la carretera, hasta que la sacan y se la llevan para el norte‚?Ě, detalla.

Las operaciones suceden pese a la enorme vigilancia oficial. Esa ma√Īana hay m√°s agentes que civiles en las calles. La imagen se revierte por las tardes cuando los adolescentes salen de la escuela. L√≥pez dice que se emplean como vigilantes y distribuidores. Utilizan su Nextel para guiar los cortos desplazamientos de carros cargados con droga o para venderla a los adictos.

‚??Las leyes de Texas no permiten encarcelar a los menores de 16 a√Īos. Por eso los eligen. Todos son muchachitos de 13 y 15 a√Īos. Les pagan como 300 o 400 d√≥lares cada semana‚?Ě, agrega.

Nadie sabe con certeza la cantidad de droga que traspasa la línea divisoria bajo esa táctica barata y rudimentaria. La Patrulla Fronteriza decomisó entre enero y septiembre más de 200 mil libras de mariguana (más de 90 mil kilogramos), de acuerdo con el oficial Jason Darling, del departamento de Relaciones y Comunicaciones de la dependencia en el sector Laredo. Más abajo, en los condados que siguen hasta el Golfo, lograron decomisos adicionales por al menos 700 mil libras (más de 317 mil kilogramos).

Son peque√Īas cargas que cruzan los burritos. Los cargamentos importantes ingresan por los puentes internacionales, aclara el sheriff Mart√≠n Cu√©llar: ‚??Para una ciudad como Laredo, que tiene m√°s movimientos de trocas que todas las dem√°s fronteras juntas, eso es impresionante‚?Ě.

Mariguana por hamburguesas

Entre 2003 y 2006, Laredo vivi√≥ episodios violentos, relacionados con el negocio de la droga. Joe Baeza dice que el registro de asesinatos con arma de fuego promedi√≥ 30 por a√Īo. Tres veces m√°s de lo habitual. ‚??Eran asesinatos en las calles; fueron cr√≠menes que ocurrieron en lugares p√ļblicos y a pleno d√≠a‚?Ě.

El sheriff Cu√©llar dice que cesaron por el refuerzo de agencias federales como ICE (inmigraci√≥n y aduanas), FBI, DEA y la Patrulla Fronteriza. Baeza apela m√°s a una l√≥gica financiera. ‚??Obviamente los c√°rteles no pueden luchar mucho, porque se acaba el negocio‚?Ě, explica.

La tregua no implica inactividad. Las redes criminales mantienen operaciones de alto nivel, almacenando, llevándose la mercancía al norte o distribuyéndola localmente.

Laredo ha visto crecer los √≠ndices de consumo durante la √ļltima d√©cada. Ese es el segundo frente de batalla que se pierde. ‚??Me molesta mucho ver a muchachitos de 13 a√Īos consumiendo drogas‚?Ě, dice Ra√ļl Salinas, alcalde de la ciudad.

Salinas sirvi√≥ durante 27 a√Īos al FBI, algunos como agente especial en M√©xico. La experiencia le permite concluir que la violencia no ha golpeado este lado de la frontera por el poder institucional. ‚??Sin duda hay elementos corruptos, pero no dependencias quebradas‚?Ě, precisa.

La fortaleza aludida por el alcalde tiene sus limitaciones. En Laredo el salario m√≠nimo es de 5.75 d√≥lares la hora, cantidad poco apetecible hasta para los m√°s j√≥venes. ‚??Hay una debilidad adicional cuando est√°s hablando de la situaci√≥n de desempleo. Y puede ser muy atractivo para una jovencita o jovencito entrar en ese ramo de trasladar droga. Nadie quiere trabajar en un McDonald‚??s‚?Ě, explica.

Las noches y d√≠as aletargados de Laredo son una contraposici√≥n al trabajo hormiga que hacen miles de traficantes, el silencioso trasiego que destruye los cimientos del imperio. La mitad de los matrimonios se disuelven en esta ciudad, por ejemplo, lo que da pie al crimen juvenil. El alcalde se resiste a la evidencia. ‚??El crimen organizado est√° organizado, pero si nosotros nos organizamos, ¬Ņqui√©n gana esta batalla?‚?Ě, pregunta. Unas 180 millas al oeste, en Del R√≠o, est√° la respuesta.

Retrato del fracaso

‚??Yo s√© que acaban de llegar cuatro toneladas de droga a Acu√Īa (municipio de Coahuila, M√©xico). Tenemos esa informaci√≥n. Lleg√≥ hace dos noches. Sabemos que va a pasar y aunque nos preparamos para tratar de agarrar algo, eso no ser√° posible‚?Ě, dice el jefe administrativo de la Oficina del Sheriff de Val Verde, √?scar Gonz√°lez, mientras observa un mapa sobre la pared. Es un mapa enorme de la frontera de Texas con M√©xico. Habla con tranquilidad. La informaci√≥n que ofrece es algo rutinario. √?scar Gonz√°lez se acoda sobre la peque√Īa mesa de trabajo de su oficina. Un rect√°ngulo de madera cubierto por una piel de vaca pinta.

Se pone de pie. Avanza hasta el mapa y apunta con el dedo una l√≠nea roja en las orillas de la presa La Amistad. Es la carretera 90, que conecta a la Interestatal 10 en Van Horn, 314 millas (505 kil√≥metros) al norponiente. O por Ozona, si se toma hacia el norte la 163, en Comstok, y se viaja durante 81 millas (130 kil√≥metros). Es la mitad de la nada. El desierto fragmentado por aguas de lluvia copiosa como la que cae esa tarde. ‚??Aqu√≠ es donde los c√°rteles mexicanos se dividen el territorio. El oriente le toca al del Golfo y el poniente al de Sinaloa‚?Ě, dice.

En la oficina se conoce el territorio y los movimientos. Comparten informes de inteligencia con la DEA, el FBI, el ICE. La Patrulla Fronteriza recorre incesantemente esas rutas, por aire y tierra. Pero el territorio es inmenso para los 37 agentes del alguacil, y para el resto de los polic√≠as federales. Los cargamentos atraviesan la presa en lanchas r√°pidas, confundi√©ndose con turistas y pescadores de ocasi√≥n, y los burritos pasan con cargas de 60 libras (27 kilogramos) en sus espaldas, a pie, comi√©ndose hasta 90 millas (144 kil√≥metros) sin ser vistos, anulando tecnolog√≠a de punta y estrategias dise√Īadas durante meses.

La presa tiene un largo de 60 millas (96.5 kil√≥metros). En los l√≠mites del poniente est√° Comstok. El pueblo es fantasmal. Cajas de tr√°iler oxidadas, algunos remolques ocultos entre el follaje y enormes antenas de transmisiones dan idea de que alguien lo habita. Pero no hay un alma a la orilla de la carretera. Al sur se extiende la llanura desolada y las monta√Īas parecen transl√ļcidas por la distancia. Al norte es la misma imagen, como r√©plica de espejo. ‚??Desde all√≠ caminan 90 millas hasta Sheffield‚?Ě, dice Gonz√°lez.

El r√≠o Bravo atraviesa por alguna parte esa inmensidad que hay entre los dos pa√≠ses. Tiende un lazo verde por el que concatenan peque√Īos oasis. Uno de ellos se conoce como Eagle Pass Hills, un vado de vegetaci√≥n tupida por el que cientos de individuos cruzan con cargamentos de mariguana en sus mochilas.

Es una ruta febril, donde aumenta la posibilidad de ser detectado, aunque menos inclemente que las otras. Una caminata de 2 millas (3.2 kilómetros) los coloca sobre la carretera 277, que sube al norte a Loma Alta y de ahí a la misma Interestatal 10, el camino perfecto para ir hacia San Antonio, uno de los destinos principales del narco.

No toda la droga se fragmenta en peque√Īas cargas para atravesar el desierto a lomo de individuos. Del R√≠o tiene sus propios enclaves. Uno de ellos es San Felipe, un barrio pegado a la frontera, lleno de casas de seguridad. La droga llega en carros provenientes del cruce internacional o acarreada por Loma de la Cruz, el cerro adyacente al r√≠o. Su posterior env√≠o al norte guarda la misma mec√°nica de toda la frontera: sale en autos y peque√Īos camiones de carga.

‚??Lo que me llama la atenci√≥n ‚??dice el jefe Gonz√°lez‚?? es que cada vez participan m√°s estudiantes de high school; les pagan hasta 500 d√≥lares por un viaje a San Antonio‚?Ě.

Tomar parte de la cadena se vuelve atractivo ante la poca contundencia de las autoridades. De acuerdo con el sheriff Joe Frank Mart√≠nez, este a√Īo, agentes a su cargo comisionados a operaciones federales encabezadas por la DEA y el FBI, interceptaron ‚??cuatrocientos y pico de libras‚?Ě.

La Oficina del Censo indica que Del R√≠o tiene una poblaci√≥n superior a los 33 mil habitantes, cuyo ingreso perc√°pita promedia 12 mil d√≥lares anuales. Sin embargo, la tercera parte vive por debajo de la l√≠nea de pobreza, la mayor√≠a menores de 18 a√Īos. La tentaci√≥n de los 500 d√≥lares referidos por Gonz√°lez no es invenci√≥n de polic√≠a viejo.

La pobreza marca tambi√©n la acci√≥n de los Alguaciles. A comienzos de la d√©cada, los 16 jefes de Oficina de los condados fronterizos formaron una coalici√≥n para exigir mayores fondos estatales. La respuesta fue el env√≠o de fondos adicionales aportados por el gobierno federal. As√≠ naci√≥ la Operaci√≥n Linebaker. El programa se dise√Ī√≥ para combatir a los narcotraficantes y auxiliar en tareas de captura a la Patrulla Fronteriza.

Enga√Īos oficiales

La operaci√≥n ha servido de poco en t√©rminos reales, afirma Antonio Casta√Īeda, jefe de Polic√≠a en Eagle Pass, 56 millas al sureste, la frontera con Piedras Negras. Linebaker contribuy√≥ a dos cosas: inflar estad√≠sticas sobre decomisos y mantener el discurso pol√≠tico en el tema, afirma.

La manera en que opera es relativamente simple, de acuerdo con la explicaci√≥n que ofrece Casta√Īeda: ‚??Digamos que los de la Patrulla Fronteriza agarran a una persona con 30 o 40 libras (3.2 kilos). Ellos no van a llamar al DEA o FBI, que se ocupan de cargas mayores. Lo que hacen es llamar a los Linebakers y luego ellos los entregan al juez. Pero al final, tanto el sheriff como la Patrulla Fronteriza har√°n sus reportes diciendo que agarraron a una persona con esas 40 libras y en los n√ļmeros anuales en vez de 40 libras aparece en las cifras globales que se decomisaron 80‚?Ě.

La guerra simulada es a√Īeja. Antes de la Coalici√≥n de Alguaciles Eagle Pass, Del R√≠o y Presidio, las ciudades fronterizas menos pobladas, estaban en el olvido. Toneladas de mariguana y coca√≠na cruzaron por sus l√≠mites por m√°s de tres d√©cadas sin hallar gran oposici√≥n.

‚??No podemos decir que esto creci√≥ de la noche a la ma√Īana. Estoy hablando desde hace 20 a√Īos para atr√°s. Pero ahora muchos muchachos de 18 o 19 a√Īos traen trocotas de 60 mil d√≥lares. ¬°Y no trabajan los cabrones! Ves a tipos con muchas medallas. Los ves en los bailes y mucha lana que est√°n tirando. Y las botas. Sombreros bien caros. Todo eso. You know? No sale‚?Ě, dice Casta√Īeda.

Mucho frenesí y poca violencia

Eagle Pass registra este a√Īo dos homicidios, ninguno de ellos por cuestiones de droga.

‚??Este punto siempre ha sido un punto de tr√°nsito‚?Ě, dice el jefe de Polic√≠a. ‚??El trabajo es cruzarla por el r√≠o, guardarla en casas que est√°n vac√≠as y de ah√≠ ya comienzan a transportarla poquito a poquito, en carros particulares, de cantidades de 50 kilos a 300 libras. O tambi√©n en tr√°ilers de productos vegetales y cosas as√≠‚?Ě, a√Īade.

Los soldados del narcoestadounidense, como los llama Casta√Īeda, tienen poder y estructura. Compran informantes. Utilizan a mujeres para seducir agentes y sobornarlos. Se valen de ex polic√≠as y ex militares para operar con precisi√≥n:

‚??Aqu√≠ tambi√©n pasa eso de la corrupci√≥n, nom√°s que Estados Unidos es muy bueno para tapar esas bronquillas. Hemos tenido cuerpos federales que los han arrestado, que los han llevado a corte federal, pero la prensa no le pone mucha atenci√≥n, como a lo que sucede en M√©xico‚?Ě.

Es algo que no acepta el Sheriff de Val Verde. ‚??Acu√Īa tiene sus problemas, pero esos problemas no cruzan para ac√°. Y en Eagle Pass la gente consume mucho m√°s droga que en Del R√≠o. No s√© por qu√© ser√° eso‚?Ě, dice Joe Frank Mart√≠nez.

La mec√°nica para introducir, almacenar y transportar las cuatro toneladas que llegaron dos noches antes a la frontera mexicana debieron cruzar la frontera. Se ocultaron en casas de seguridad de San Felipe o atravesaron las vastas llanuras por Comstok. Lo que no se supo es si fueron al este o al oeste. Si eran del Golfo o de Sinaloa. Porque como bien pronostic√≥ √?scar Gonz√°lez, no se agarr√≥ nada

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