Mensaje completo del Presidente Felipe Calderon III informe

Se√Īor Ministro Guillermo Ortiz Mayagoitia, Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Naci√≥n.

Se√Īor Diputado Francisco Ram√≠rez Acu√Īa, Presidente de la Mesa Directiva de la C√°mara de Diputados.

Se√Īor Senador Ricardo Garc√≠a Cervantes, Vicepresidente de la Mesa Directiva de la C√°mara de Senadores.

Doctor Leonardo Valdés Zurita, Consejero Presidente del Instituto Federal Electoral.

Doctor Guillermo Ortiz, Gobernador del Banco de México.

Doctor José Luis Soberanes, Presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

Doctor Eduardo Sojo Garza-Aldape, Presidente del Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

Doctora Jacqueline Peschard, Comisionada Presidenta del Instituto Federal de Acceso a la Información.

Magistrada María del Carmen Alanís, Presidenta del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

Se√Īoras y se√Īores Gobernadores.

Se√Īoras y se√Īores Presidentes Municipales.

Se√Īoras y se√Īores legisladores.

Distinguidos presidentes de partidos políticos.

Distinguidos miembros del Cuerpo Diplomático acreditado en México.

Se√Īores dirigentes de organizaciones sindicales, empresariales, agrarias, religiosas y de la sociedad civil.

Se√Īores representantes de los medios de comunicaci√≥n.

Estimados colaboradores del Gobierno Federal.

Distinguidas personalidades que nos acompa√Īan.

Amigas y amigos:

El d√≠a de ayer, en cumplimiento a lo dispuesto por el Art√≠culo 69 de la Constituci√≥n Pol√≠tica de los Estados Unidos Mexicanos, present√© al Honorable Congreso de la Uni√≥n un Informe escrito sobre el estado general que guarda la Administraci√≥n P√ļblica.

El a√Īo transcurrido ha sido un a√Īo diferente, por diversas condiciones que impactaron severamente la vida de nuestra Naci√≥n, y pusieron a prueba la fortaleza de las instituciones y de nuestra sociedad.

Primero. Vivimos la crisis económica mundial más grave desde 1929. La economía mexicana fue una de las principales afectadas por nuestra vinculación a la economía de Estados Unidos, epicentro de la crisis.

Segundo. La aparición en el mundo de un nuevo virus de influenza humana, A/H1N1, dado a conocer de manera responsable por México, que desafió la capacidad del Sistema Nacional de Salud.

Por la actuación oportuna de las autoridades y la responsabilidad y madurez de los mexicanos, logramos contener la velocidad de propagación del virus y disminuir su letalidad, lo cual fue motivo de un amplio reconocimiento internacional.

Sin embargo, hay que reconocer que enfrentar la pandemia tuvo un impacto adicional en nuestra economía.

Tercero. La mayor virulencia registrada de los grupos del crimen organizado, particularmente derivada de su disputa por el control de mercados, rutas y territorios en el país.

Cuarto. La ca√≠da m√°s severa en la producci√≥n de petr√≥leo, que de 2008 a 2009 cay√≥ en m√°s de 215 mil barriles diarios. Esto significa una reducci√≥n de casi 70 mil millones de pesos en los ingresos p√ļblicos, sin considerar el efecto de la disminuci√≥n de precios del petr√≥leo.

Quinto. Este a√Īo nuestro pa√≠s sufre el impacto de una de las peores sequ√≠as en d√©cadas. El pasado mes de julio fue el segundo m√°s seco en 60 a√Īos. Tendr√° impactos en la producci√≥n agropecuaria, pero especialmente en el abasto de ciudades, en particular de la Ciudad de M√©xico.

Estos han sido desafíos históricos que han puesto a prueba nuestro espíritu y nuestra fortaleza como Nación; problemas que por sí solos podrían haber puesto en riesgo la viabilidad de muchos otros países.

Sin embargo, ninguno de ellos, individualmente considerado, ni todos en su conjunto, han minado la vida institucional de México.

El Gobierno Federal no sólo ha hecho frente a estos desafíos, sino que, al mismo tiempo, no ha descuidado su responsabilidad de conducir a México hacia el desarrollo humano sustentable, entendido como el proceso permanente de ampliación de capacidades y libertades de las personas que permita a los mexicanos vivir mejor, sin comprometer el patrimonio de las generaciones futuras.

Destaco, a continuación, las principales acciones que hemos realizado en cada uno de los ejes que hemos planteado a la Nación desde el principio de la Administración.

En materia de Estado de Derecho y Seguridad P√ļblica. Nuestro objetivo ha sido refrendar a M√©xico como un pa√≠s de leyes y de instituciones y garantizar la seguridad p√ļblica de los ciudadanos. Y, por ello, hemos concentrado el esfuerzo del Gobierno en restablecer el imperio de la ley en aquellos lugares de la Rep√ļblica que se han visto mayormente afectados por la acci√≥n de la delincuencia.

En ello quiero ser muy enf√°tico. El objetivo medular del Gobierno es lograr la seguridad p√ļblica de los ciudadanos, y no √ļnica ni principalmente combatir al narcotr√°fico. Combatimos con determinaci√≥n al crimen organizado porque es nuestra obligaci√≥n constitucional y √©tica.

Porque es el √°mbito delictivo que compete al Gobierno Federal, y porque el crimen organizado ha alterado, de manera significativa, la paz de los ciudadanos.

Al principio de la Administración, observamos que el comportamiento de las organizaciones criminales había cambiado en México. Durante décadas el narcotráfico fue una actividad criminal orientada, como su nombre lo indica, exclusivamente al tráfico de drogas hacia los Estados Unidos.

Los criminales se dedicaban a asegurar rutas y puntos de cruce en la frontera, y buscaban pasar desapercibidos ante la autoridad y ante la sociedad; era una actividad de bajo perfil. Sin embargo, desde mediados de la d√©cada de los 90, asociado al crecimiento del ingreso per c√°pita y del poder de compra de la poblaci√≥n, los criminales comenzaron a diversificar su actividad, mediante la b√ļsqueda de un mercado de consumo nacional entre los j√≥venes mexicanos.

Eso implicó un cambio cuantitativo y cualitativo de su acción, poco percibido por la sociedad en su inicio. Cualitativo, porque al pasar de ser un negocio meramente exportador, a un negocio de distribución de droga en México, la actividad criminal se centró ya no sólo en el aseguramiento de rutas y de cruces, sino también en el control de mercados, territorios, plazas, autoridades y ciudadanos.

Y lo más delicado: un control territorial por la vía de la violencia; es decir, la actividad criminal pasó de ser de bajo perfil y no intrusiva en la vida de los ciudadanos, a ser una actividad desafiante y, particularmente, violenta; plenamente visible, basada en la cooptación o la intimidación de las autoridades y de los ciudadanos, para lograr el control de las plazas y de los territorios.

Cuantitativo, tambi√©n, porque la b√ļsqueda de mercados de consumo en M√©xico se propag√≥ pr√°cticamente por todo el pa√≠s, a trav√©s de la l√≥gica de distribuci√≥n detallista, minorista, del narcomenudeo.

Esta nueva actividad de los criminales sorprendi√≥ a unas debilitadas estructuras institucionales del Estado, responsables de la administraci√≥n y la procuraci√≥n de justicia: polic√≠as, Ministerios P√ļblicos, gobiernos municipales, que en muchos puntos de la geograf√≠a nacional jam√°s hab√≠an enfrentado algo semejante.

De pronto, en los lugares m√°s dis√≠mbolos del pa√≠s, lo mismo en las grandes ciudades que en los peque√Īos pueblos, en el norte o en el sur, grupos de criminales comenzaron a afectar severamente la tranquilidad de la poblaci√≥n; a buscar, a como diera lugar, la cobertura o la complicidad de las autoridades, mediante la cooptaci√≥n o la intimidaci√≥n.

Y as√≠, neutralizada la acci√≥n de la autoridad, comenzaron a acosar a los ciudadanos, lo mismo ganaderos, que empresarios, peque√Īos comerciantes, incluso ambulantes, mediante la extorsi√≥n, el robo, el cobro de derecho de piso o el secuestro.

Esto es, en pocas palabras, se√Īoras y se√Īores, uno de los fen√≥menos m√°s relevantes, que desde hace varios a√Īos ven√≠a deteriorando las condiciones de seguridad y la calidad de vida de los mexicanos.

De ahí la decidida intervención del Gobierno Federal para combatir a esas organizaciones criminales y fortalecer la plena autoridad del Estado, en cada punto del territorio nacional donde fuese vulnerada.

En esencia, lo que el Gobierno Federal hizo fue entrarle de frente a este problema, en aras de lograr nuestro propósito indeclinable de construir un México más seguro. A ello responde también la decisión de poner en marcha los operativos conjuntos en las regiones más asediadas por el crimen organizado, porque es obligación nuestra y porque han sido las propias autoridades locales las que han pedido la intervención y el apoyo de las Fuerzas Federales para fortalecer su autoridad.

Sin dejar de reconocer lo delicado de la situación, lo desafiante de la tarea y lo mucho que falta por hacer, la estrategia avanza en la dirección necesaria y establecida desde el principio.

Como nunca antes, estamos debilitando a las estructuras log√≠sticas y financieras de la delincuencia. En estos tres a√Īos de Gobierno, hemos asegurado cerca de 50 mil armas, casi 22 mil veh√≠culos; baste decir que la droga que hemos decomisado, alcanzar√≠a para proveer con m√°s de 80 dosis a cada joven mexicano entre los 15 y los 30 a√Īos de edad.

Hemos capturado y llevado ante las autoridades a alrededor de 80 mil personas vinculadas a la delincuencia, incluyendo a varios líderes de los principales cárteles.

Golpeamos con firmeza y, subrayo, sin distingos, a todas las organizaciones criminales. Tan s√≥lo en este √ļltimo a√Īo capturamos a 70 lugartenientes de todos los c√°rteles; es decir, m√°s capturas de capos regionales en este a√Īo, que todas las que sol√≠an hacerse en un sexenio completo.

El combate al narcotr√°fico es el combate a una poderosa vertiente financiera, log√≠stica y operativa del crimen organizado; pero insisto, m√°s que ser un fin √ļltimo, es un medio indispensable para recuperar la seguridad de los ciudadanos, que es lo que medularmente nos importa.

Y soy sensible a las voces de la ciudadanía que, al mismo tiempo que reconocen al Gobierno Federal los golpes contundentes perpetrados contra el crimen organizado, reclaman también una mayor atención de los delitos que sufren diariamente: el secuestro, el robo, la extorsión.

Aunque al combatir espec√≠ficamente el crimen organizado el Gobierno Federal no hace sino cumplir con la tarea de la cual es competente, en muchas ocasiones, los delitos del fuero com√ļn est√°n estrechamente vinculados a los delitos federales.

Y no s√≥lo por eso, sino porque, verdaderamente, nos preocupa lo que sufre el ciudadano com√ļn, el empresario, el trabajador, el agricultor, los estudiantes, las amas de casa, estamos trabajando intensamente en apoyo de las autoridades locales para combatir los delitos comunes que m√°s agravian a la ciudadan√≠a.

Es por esa raz√≥n que el Gobierno Federal ha desplegado este a√Īo una mayor y m√°s espec√≠fica actividad para combatir delitos tan despreciables, como el secuestro.

Tan s√≥lo en los √ļltimos 12 meses se han detenido a mil 400 secuestradores, se han desarticulado m√°s de 200 bandas y se han liberado m√°s de mil v√≠ctimas secuestradas. Esto, a trav√©s de la Estrategia Nacional contra el Secuestro, implementada por los estados y la Federaci√≥n.

Todos estos resultados han sido posibles gracias a la valent√≠a de los integrantes de la Polic√≠a Federal, de la Procuradur√≠a General de la Rep√ļblica y de las Fuerzas Armadas.

Mujeres y hombres ejemplares, que han respondido con decisión y, algunos de ellos, con su vida, al llamado de la Patria para garantizar la seguridad de los ciudadanos.

Desde aquí rendimos un sincero homenaje a todos los policías, soldados y marinos que han caído en el cumplimiento de su deber. Son héroes que merecen nuestro respeto, nuestra admiración, nuestra gratitud.

Agradezco espec√≠ficamente la lealtad y el patriotismo de las Fuerzas Armadas en esta lucha por la seguridad p√ļblica y la seguridad interior del pa√≠s.

Otra vertiente de la estrategia, consiste en incrementar los recursos y las capacidades humanas, tecnológicas y logísticas del Estado, y en ello hemos realizado un esfuerzo sin precedente.

Desde el inicio del sexenio, hemos triplicado el presupuesto destinado a la seguridad p√ļblica. En el √°mbito Federal, se han mejorado las condiciones de vida y laborales de los integrantes de la Polic√≠a Federal, del Ej√©rcito y la Armada de M√©xico. Adem√°s, se les ha dotado de mejor armamento y equipo, as√≠ como de tecnolog√≠a de punta.

Estamos formando la primera generaci√≥n de polic√≠as investigadores y de inteligencia, y creamos el Sistema √?nico de Informaci√≥n Criminal.

Sólo si contamos con policías verdaderamente profesionales, podremos asegurarnos de que las Fuerzas Armadas puedan ser relevadas, sin peligro para la sociedad, de las tareas que de manera temporal y subsidiaria realizan por la seguridad de los ciudadanos.

Por su parte, la Procuradur√≠a General de la Rep√ļblica se reorganiza y depura sus unidades especializadas.

Trabajamos de manera sistemática y trabajamos, también, para eliminar la corrupción en las instituciones de seguridad y de procuración de justicia.

Con la Operaci√≥n Limpieza, este a√Īo buscamos depurar nuestras instituciones. Y en acciones sin precedentes, se encuentran en prisi√≥n, sujetos a proceso, altos funcionarios policiacos y ministeriales, por actos de corrupci√≥n o de colaboraci√≥n con los grupos criminales.

Y adem√°s, tambi√©n quiz√° por primera vez, se han desarticulado importantes redes de protecci√≥n pol√≠tica y policiaca del crimen organizado en varias entidades de la Rep√ļblica Mexicana.

Debe quedar claro que no hay ni habrá consideración alguna, fuero partidista o criterio político que valga, para aquellos que traicionan a México y a los mexicanos.

Por otro lado, estamos construyendo una nueva arquitectura legal para consolidar el Estado de Derecho. Con la acción responsable del Poder Legislativo, se han concretado varias reformas.

Destaco la Reforma Constitucional al Sistema de Justicia Penal, la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad P√ļblica, la Ley Org√°nica de la Procuradur√≠a o la Ley de la Polic√≠a Federal o la Ley Federal de Extinci√≥n de Dominio, entre muchas otras.

Nuestra estrategia también busca fortalecer el tejido social y enraizar una nueva cultura de prevención del delito.

Con el Programa de Rescate de Espacios P√ļblicos, por ejemplo, hemos recuperado casi dos mil parques, plazas o jardines en todo el pa√≠s, porque queremos que sean las familias, y no los delincuentes, quienes las utilicen.

También pusimos en marcha el Programa Escuela Segura, para darle a nuestros estudiantes un ambiente escolar sin violencia, sin armas, sin drogas y sin pandillas, y ya hay 16 mil escuelas incorporadas a Escuela Segura.

Hoy contamos con m√°s de 300 Centros Nueva Vida, organizados todos en los √ļltimos 12 meses, para la prevenci√≥n y el tratamiento de las adicciones entre j√≥venes y adolescentes; y han sido construidos con el dinero que le hemos decomisado a los criminales.

En suma. La Estrategia Nacional de Seguridad no sólo ha permitido revertir la tendencia ascendente de la delincuencia y el narcotráfico, sino que ha debilitado las condiciones que hacen posible su reproducción y su ampliación. Por primera vez en mucho tiempo, el Estado está poniendo un límite a la acción de los criminales.

En esta Administración nos trazamos también la meta de transformar nuestra economía, a fin de hacerla más competitiva y capaz de generar los empleos que necesitamos.

Con ese prop√≥sito, hicimos reformas estructurales muy importantes que no hab√≠an podido ser realizadas en d√©cadas en el pa√≠s. As√≠ fue el caso de la Reforma en Materia de Pensiones; la Reforma en Materia de Seguridad P√ļblica misma y Procuraci√≥n de Justicia; fue el caso tambi√©n de la Reforma en Materia Energ√©tica y de la Reforma Fiscal.

Estas reformas nos han permitido avanzar. Pero tambi√©n es cierto que en la segunda mitad del a√Īo pasado, en el 2008, M√©xico comenz√≥ a sufrir los efectos de la crisis econ√≥mica internacional.

México resultó seriamente afectado no sólo por su vecindad y alta vinculación con Estados Unidos, al que le exportamos más del 80 por ciento en nuestro comercio exterior, sino también porque esta crisis afectó, específicamente, las manufacturas que tienen una presencia intensa en la industria mexicana, y particularmente en las automotrices.

Esta contracción económica provocó una disminución sin precedentes del comercio internacional, de aproximadamente el 12 por ciento, una caída nunca vista en las cifras económicas mundiales.

Por su parte, la caída del Producto Interno Bruto a nivel mundial fue la más grave en varias décadas. Era imposible evitar la crisis económica mundial, pero sí podíamos actuar para evitar un grave deterioro en el empleo y en el ingreso disponible de las familias, y a eso nos abocamos.

Por eso impulsamos una serie de medidas contrac√≠clicas, la mayor√≠a contenidas en el Acuerdo en Favor del Empleo y la Econom√≠a Familiar. De no haberlas puesto en pr√°ctica, los efectos de una ca√≠da del 10 por ciento que tuvo nuestra econom√≠a en el primer semestre del a√Īo, hubiesen sido devastadores.

En efecto, ésta ha sido la peor crisis económica en décadas, pero gracias al esfuerzo de todos, logramos que su impacto en el empleo y en el ingreso de los mexicanos fuese considerablemente menor a lo que se registró en crisis anteriores.

Por ejemplo, en 1995 la pérdida neta de empleos registrados en el Seguro Social fue de más del 10 por ciento, en tanto que la variación en el empleo, de enero a la fecha, es menor al dos por ciento, 1.6 por ciento, para ser exactos.

La pérdida del poder adquisitivo del salario o del ingreso disponible de las familias mexicanas, es la décima parte de lo que se registró en la crisis de 1995, a pesar de haber sido aquella una crisis mucho menos severa.

Entre las medidas concretas que tomamos para proteger los empleos de los mexicanos, se encuentran las siguientes:

Primero. El Programa de Preservación del Empleo. Ahí protegimos a los trabajadores, en particular los de las industrias exportadoras, que fueron las más afectadas por la caída de nuestras ventas externas.

En ese Programa, el Gobierno Federal paga hasta una tercera parte del sueldo de sus trabajadores, la empresa otra tercera parte, y el trabajador aporta el tercio restante. Y con eso evitamos que 450 mil trabajadores que se registraron en el Programa, quedaran sin empleo.

Segundo. Ampliamos el Programa de Empleo Temporal. Y as√≠, en el primer semestre del a√Īo brindamos oportunidades de trabajo a medio mill√≥n de mexicanos, cuyas familias, sin estas actividades, no hubieran tenido posibilidad de ingreso.

Y se emplearon en obras que beneficiaron a sus comunidades: limpiando carreteras, zonas arqueológicas, abriendo brechas contra fuego.

Tercero. Extendimos la vigencia de los beneficios del Seguro Social a quienes perdieran su empleo, para que conservaran ese servicio de salud para ellos y sus familias.

Cuarto. Impulsamos el programa m√°s agresivo de apoyo a las peque√Īas y medianas empresas, que son las principales empleadoras en M√©xico.

En los √ļltimos 12 meses, por ejemplo, se ha detonado cr√©dito en beneficio de 100 mil, 100 mil peque√Īas y medianas empresas, que est√°n empleando a un mill√≥n y medio de personas.

Adem√°s, el Gobierno Federal destina ya m√°s del 20 por ciento de todas sus compras a las PyMES mexicanas, con lo que orientamos el gasto p√ļblico al empleo en estas empresas.

En quinto lugar. Pusimos en marcha programas específicos para estimular la compra en sectores industriales afectados, como es el caso del Programa de Sustitución de Electrodomésticos y el puesto en marcha, muy recientemente, de Renovación del Parque Vehicular.

Y adem√°s de la protecci√≥n del empleo, pusimos en marcha medidas para proteger el ingreso de las familias. En los momentos m√°s agudos de la crisis, el Gobierno Federal congel√≥ los precios de las gasolinas y redujo en 10 por ciento el precio del gas que se consume en los hogares mexicanos. Y, por otra parte, apoyamos como nunca a los peque√Īos productores.

Este a√Īo el Presupuesto del Programa Especial Concurrente para el Campo, para el Desarrollo Rural Sustentable, super√≥ los 235 mil millones de pesos, 50 por ciento m√°s que en el a√Īo 2006.

Y hay que decir que a pesar de la crisis, el campo registr√≥ tasas de crecimiento positivas e incluso alcanz√≥, el a√Īo pasado, una cifra r√©cord en la producci√≥n de alimentos en el campo mexicano.

Finalmente, y de manera muy relevante, seguimos impulsando el Programa de Infraestructura m√°s grande en la historia contempor√°nea de M√©xico. En menos de tres a√Īos hemos invertido m√°s de 100 mil millones de pesos en proyectos carreteros.

Entre las obras m√°s destacadas que se han concluido en estos tres a√Īos, destaco, a manera de ejemplo, el Arco Norte de la Ciudad de M√©xico, que conecta la carretera a Quer√©taro con la carretera a Puebla sin pasar por esta ciudad; la nueva autopista Puebla-Perote o la Morelia-Salamanca, o la Arriaga-Ocozocuautla, que concluye en Tuxtla Guti√©rrez.

Se modernizaron y renovaron totalmente carreteras tan importantes como Irapuato-La Piedad, Mexicali-San Luis R√≠o Colorado, M√©rida-Progreso, entre muchas otras; y se contin√ļan obras medulares, las m√°s costosas en inversi√≥n carretera, como la Mazatl√°n-Durango o la M√©xico-Tuxpan, que quedar√°n concluidas en esta Administraci√≥n. Adem√°s, libramientos urbanos en varias ciudades del pa√≠s.

La inversi√≥n p√ļblica-privada permiti√≥ que se concluyeran proyectos, como el Tren Suburbano de la Ciudad de M√©xico, la Terminal II del Aeropuerto Benito Ju√°rez, la Ampliaci√≥n del Aeropuerto de Toluca o del Aeropuerto de Canc√ļn, que ahora tiene una pista nueva y ser√° el primer aeropuerto en M√©xico que permita operaciones a√©reas simult√°neas; la terminaci√≥n de la Presa de El Caj√≥n y el inicio de la Presa de La Yesca, entre Nayarit y Jalisco. Estamos tambi√©n modernizando los puertos de Guaymas, de Manzanillo, de Mazatl√°n, de L√°zaro C√°rdenas y de Altamira.

En s√≠ntesis. En infraestructura este a√Īo seguimos trabajando muy fuerte, como nunca, a pesar de la crisis. Estamos decididos a que √©ste sea el sexenio de la infraestructura.

En este periodo tambi√©n, el Congreso de la Uni√≥n aprob√≥ la Reforma para fortalecer a PEMEX. Con ella vamos a invertir este a√Īo 240 mil millones de pesos en infraestructura en la paraestatal e iniciaremos la construcci√≥n de una nueva refiner√≠a en el Estado de Hidalgo, la primera en 30 a√Īos. En suma. En medio de la crisis econ√≥mica mundial m√°s severa, actuamos para proteger los empleos, las fuentes de ingreso y la econom√≠a familiar, hasta el l√≠mite de las posibilidades que tiene el Gobierno Federal.

También, la Administración ha adoptado una política social integral que busca igualar las oportunidades de vida digna para los mexicanos, especialmente para los más pobres, que son, precisamente, los que más sufren en las crisis económicas.

Con el Programa Oportunidades, estamos apoyando ya a cinco millones 200 mil familias; es decir, pr√°cticamente una de cada cuatro familias mexicanas, con becas educativas y apoyos econ√≥micos para √ļtiles escolares, servicios de salud y suplementos alimenticios.

Desde 2008, estamos entregándoles una ayuda económica adicional a esas familias para compensar el incremento en el costo de los alimentos y que no falten en la mesa del hogar.

Cada una de las familias de Oportunidades recibe entre 500 y un poco m√°s de dos mil pesos, dependiendo del n√ļmero de hijos que tenga en la escuela. A trav√©s del Programa 70 y M√°s, creado en esta Administraci√≥n, estamos entregando 500 pesos al mes a m√°s de dos millones de adultos mayores que viven en las localidades menores de 30 mil habitantes.

Buscamos también que las mujeres, especialmente las madres solteras, puedan trabajar y fortalecer el ingreso familiar.

Gracias a la instalación de ocho mil 400 Estancias Infantiles, hoy más de 210 mil mujeres pueden trabajar con la tranquilidad de que sus hijos están bien cuidados y, a su vez, las estancias infantiles están dando trabajo a más de 40 mil mujeres, que las organizan en su propia casa a costos verdaderamente marginales para el Estado.

Por otra parte, hemos cambiado el piso de tierra de las viviendas más pobres de México por piso de cemento en más de 800 mil viviendas rurales. Y la meta que nos hemos impuesto, es que al terminar este Gobierno, todas las viviendas de los mexicanos tengan, precisamente, un piso firme, en lugar de piso de tierra.

Hemos ampliado la cobertura de los servicios de salud a quienes m√°s lo necesitan. Hoy, el Seguro Popular protege a m√°s de 10 millones de familias que no est√°n aseguradas ni en el IMSS ni en el ISSSTE; es decir, el doble de familias que las que proteg√≠a en el a√Īo 2006; y en entre ellas, hay casi un mill√≥n de familias ind√≠genas.

Desde el inicio del Gobierno, cada ni√Īa o cada ni√Īo que nace en el pa√≠s, llega con su Seguro M√©dico bajo el brazo. Y a la fecha, el Seguro M√©dico para una Nueva Generaci√≥n cubre ya con servicios de salud a m√°s de dos millones 200 mil ni√Īos y a sus familias.

Y una estrategia paralela, la estrategia de Embarazo Saludable, permite que 400 mil mujeres y sus hijos estén recibiendo atención médica durante el embarazo, en el parto, y después tengan el Seguro Médico.

Para atender las necesidades de salud de más familias, las que viven en zonas alejadas, sin clínicas y sin hospitales, el Gobierno ha puesto en operación más de mil Caravanas de la Salud.

Y por otra parte, en estos tres a√Īos hemos arrancado la operaci√≥n de mil 300 cl√≠nicas u hospitales en todo el pa√≠s, de distinto tama√Īo.

Estamos convencidos de que la salud tiene que llegar, precisamente, a aquellos lugares donde nunca ha llegado un médico, como así está ocurriendo a partir de la puesta en marcha de Caravanas de la Salud.

La educaci√≥n, por otra parte, es un factor que nivela las oportunidades de los mexicanos; por ello, el Gobierno Federal est√° otorgando a ni√Īos y j√≥venes seis millones de becas para apoyarlos en la compra de √ļtiles, uniformes, libros o en su transporte.

Tambi√©n hemos puesto en servicio en estos tres a√Īos m√°s de 600 bachilleratos, y hemos ampliado o construido 100 planteles; estamos en la ampliaci√≥n o construcci√≥n de m√°s de 100 planteles de educaci√≥n superior en todo el pa√≠s.

Hemos emprendido una transformaci√≥n del sistema educativo, con el compromiso conjunto de maestros y de autoridades. En el marco de la Alianza por la Calidad de la Educaci√≥n, impulsamos la actualizaci√≥n permanente de los profesores; y por primera vez en la historia, hemos sometido a concurso nacional p√ļblico 25 mil plazas docentes, para que s√≥lo los m√°s capacitados y con verdadera vocaci√≥n de servicio, sean los que eduquen y formen a nuestros hijos.

Poco a poco estamos terminando con prácticas que obstaculizan el avance en la educación. Hoy las plazas de maestros ni se venden, ni se heredan; las plazas se concursan y las obtienen las maestras y los maestros mejor preparados.

Estamos tambi√©n trabajando para que nuestros ni√Īos y j√≥venes puedan estudiar en mejores escuelas. A la fecha, hemos realizado acciones de remodelaci√≥n en m√°s de 16 mil escuelas, para reparar las aulas, los techos o los ba√Īos, particularmente en los planteles de educaci√≥n b√°sica de las zonas rurales y m√°s pobres del pa√≠s.

Este Gobierno ha puesto el tema del desarrollo humano sustentable como el principio rector de su agenda. Por esa razón, México hoy cuenta con una política ambiental de Estado que garantiza la protección del patrimonio natural del país y aprovecha de manera racional los recursos naturales.

La Estrategia Nacional de Cambio Climático busca armonizar el desarrollo económico y social con las políticas de conservación y de protección del medio ambiente.

Al inicio de la Administraci√≥n pusimos en marcha PRO√ĀRBOL. Mediante este programa de pago de servicios ambientales estamos beneficiando a las comunidades ind√≠genas y a las campesinas que viven en nuestras selvas y bosques, con objeto de que cuiden nuestro patrimonio ecol√≥gico, y para ello, les estamos pagando por preservarlo, adem√°s de realizar en √©l actividades como la reforestaci√≥n, la restauraci√≥n y conservaci√≥n de suelos, el desarrollo de plantaciones comerciales, entre otros.

Estamos en la ruta correcta para revertir el deterioro de nuestros bosques y selvas. Por primera vez en muchos a√Īos, se cuidan o reforestan en M√©xico m√°s hect√°reas de las que se pierden anualmente por incendio o tala ilegal, o por uso agr√≠cola. En estos tres a√Īos, hemos acumulado m√°s de un mill√≥n de hect√°reas reforestadas.

En este Gobierno también hemos actuado con decisión y estamos enfrentando el reto de manejo sustentable del agua con obras como las presas de El Realito, en San Luis Potosí; o El Zapotillo, en Guanajuato; así como el Acueducto II, de Querétaro, que nos ayudarán a garantizar el abasto de agua en amplias regiones.

Durante mucho tiempo, muchas voces nos advirtieron de los riesgos inherentes a un viejo modelo no sustentable del manejo del agua en el Valle de México, que se ha exacerbado con el crecimiento desordenado de la ciudad alrededor de su Zona Metropolitana.

Por eso, tambi√©n dise√Īamos y pusimos en marcha el a√Īo pasado el Plan H√≠drico del Valle de M√©xico, que es el mayor proyecto de infraestructura hidr√°ulica en el pa√≠s. El proyecto contempla desde grandes obras para evitar inundaciones catastr√≥ficas, como el entubamiento del Gran Canal de Desag√ľe, que ya se hizo; el R√≠o de la Compa√Ī√≠a, que se est√° construyendo; pero especialmente la construcci√≥n del T√ļnel Emisor Oriente, hasta la construcci√≥n de plantas de tratamiento de aguas residuales, una de ellas que ser√° la m√°s grande de Latinoam√©rica, como tambi√©n el T√ļnel Emisor ser√° la mayor obra en su tipo.

En coordinación con las autoridades locales, del Distrito Federal y del Estado de México, estamos rehabilitando la infraestructura de la Cuenca del Cutzamala, a fin de mitigar los efectos de la sequía que ha provocado el grave abatimiento de sus presas.

Con la misma convicción, seguiremos trabajando con los gobiernos locales para resolver de fondo y de manera sustentable el suministro y el reciclaje del agua en la Ciudad de México. Estamos trabajando hombro con hombro para resolver este serio problema de sus habitantes.

En el resto del país hemos puesto en marcha 167 nuevas plantas de tratamiento de aguas residuales. Todos los mexicanos tenemos que contribuir a resolver el problema del agua.

Los gobiernos Federal, estatal y municipal, fortaleciendo la obra p√ļblica y haciendo m√°s eficientes los organismos operadores; y los ciudadanos, asumiendo una nueva cultura de pago y ahorro del agua.

Finalmente. En este rubro, también echamos a andar el Programa Especial de Cambio Climático. Hoy, México es la Nación en desarrollo que ha mostrado el mayor compromiso con el combate al calentamiento global, y así ha sido reconocido a nivel mundial.

Al inicio del Gobierno, enfrentábamos también el reto de romper la parálisis para generar acuerdos y hacer más efectiva la relación entre los distintos Poderes. Privilegiando el diálogo, se lograron importantes reformas, como la del Sistema de Pensiones, la Hacendaria, la Electoral, la Energética o la Reforma al Sistema de Justicia Penal.

Las pasadas elecciones para renovar la Cámara de Diputados confirmaron la pluralidad democrática de México y la existencia de instituciones capaces de organizar dicha pluralidad. Ahora, el mandato ciudadano, tanto para el Legislativo como para el Ejecutivo, es trabajar con unidad, a fin de construir sobre ellos un futuro de prosperidad.

En el ámbito internacional, nos enfocamos a la tarea de que México recuperara su presencia y liderazgo en el concierto de las naciones.

As√≠, M√©xico fue electo con el mayor n√ļmero de votos en la Asamblea General, como miembro no permanente de la Organizaci√≥n de las Naciones Unidas.

México encabeza, también, el Grupo de los 5, integrado por vigorosos países emergentes, como son: China, India, Brasil, Sudáfrica y el propio México; y hemos sido activos participantes en foros internacionales.

En las reuniones del G-5 y del G-8, en las del G-20. Ahí hemos defendido los temas de medio ambiente, de migración, de derechos humanos, de desarrollo, de recuperación económica y de cooperación internacional.

Además, hemos impulsado la creación de un Fondo Verde, que se ha consolidado como una de las propuestas financieras más viables para combatir el cambio climático.

Con Estados Unidos tenemos una renovada relación bilateral basada en la confianza, en la responsabilidad compartida y en la cooperación.

Este a√Īo me he reunido en cuatro ocasiones con el Presidente Barack Obama, para construir una alianza constructiva en torno a la migraci√≥n legal y a los derechos de los migrantes, la expansi√≥n de nuestro comercio bilateral, la seguridad fronteriza y el combate al crimen organizado transnacional desde un enfoque de corresponsabilidad.

Por otra parte, hemos reforzado los lazos con los pueblos hermanos de América Latina, asumiendo el liderazgo que a México le corresponde. Ahora México encabeza el Grupo de Río, que agrupa a los países latinoamericanos y, desde ahí, hemos contribuido a la solución de conflictos que surgen en la región.

México seguirá asumiendo sus responsabilidades de carácter global.

Se√Īoras y se√Īores:

Como he dicho, √©ste ha sido un a√Īo particularmente dif√≠cil para los mexicanos, pero m√°s que arredrarnos ante la adversidad, le hemos hecho frente, al m√°ximo de nuestras capacidades y limitaciones. Gracias a la solidez de las instituciones mexicanas, a la responsabilidad de los actores sociales, sindicales, pol√≠tico, no obstante la severidad de los choques externos in√©ditos que M√©xico ha sufrido, el pa√≠s permanece fuerte y con rumbo.

Pasada esta difícil coyuntura, ahora la prioridad debe ser recuperar la senda del desarrollo humano sustentable, la del combate a la pobreza, la del crecimiento económico acelerado con justicia y con generación de empleos. Esta tarea a todos corresponde, y para lograrla, México requiere de unidad de propósitos y de unidad de acción.

El pr√≥ximo a√Īo, los mexicanos celebraremos el Bicentenario de nuestra Independencia y el Centenario de la Revoluci√≥n. Adem√°s de recordar y conmemorar el orgullo de nuestro pasado glorioso, el 2010 debe ser ocasi√≥n propicia para redefinir el futuro que queremos.

En estos tres a√Īos se han podido realizar, a pesar de las dificultades, obras y proyectos importantes. Soy el primero en reconocer que a la vista del M√©xico al que aspiramos, lo logrado es claramente insuficiente.

Que a este ritmo tomar√≠a muchos a√Īos y, quiz√° d√©cadas, el poder vislumbrar en hechos concretos el M√©xico que queremos. Que por muchos que han sido los esfuerzos por mitigar la pobreza, cada crisis alimentaria o econ√≥mica como las que vivimos, representa un nuevo golpe a las posibilidades de vida digna de millones de mexicanos.

Tenemos que cambiar a México. Ante la disyuntiva de administrar lo logrado y de seguir con el impulso propio de la inercia, o asumir cambios profundos en las instituciones de la vida nacional, claramente me inclino por un cambio sustancial de las mismas, con todos los riesgos y con todos los costos que ello implica.

Para que M√©xico cambie, y cambie de fondo, tenemos que cambiar nosotros, quienes tenemos alg√ļn tipo de responsabilidad encomendada por los electores. Tenemos una oportunidad, ahora que se ha renovado la C√°mara de Diputados y se han renovado sus liderazgos.

Porque en todo cambio hay siempre la oportunidad de replantear prioridades y estrategias. Y quienes tenemos responsabilidades p√ļblicas, no podemos permitir que la grandeza de M√©xico, que est√° en su gente, en sus recursos, en su historia, quede finalmente frustrada en sus posibilidades por la falta de visi√≥n de los actores pol√≠ticos, que nos impida ponernos de acuerdo para cambiar y acerca de c√≥mo cambiar al pa√≠s.

Es la hora de cambiar, y es la hora de cambiar a fondo. Y cambiar a fondo significa no s√≥lo realizar los peque√Īos pasos, en la medida en que las comprensibles resistencias sean capaces de soportar, sino verdaderamente asumir las reformas y las transformaciones que M√©xico necesita.

En esencia, lo que propongo es pasar de la lógica de los cambios posibles, limitados siempre por los cálculos políticos de los actores, a la lógica de los cambios de fondo, que nos permitan romper las inercias y construir, en verdad, nuestro futuro.

Es la hora de dejar atr√°s la percepci√≥n tan arraigada de que en M√©xico las cosas no s√≥lo no suceden, sino que no pueden suceder. Dejar atr√°s un M√©xico en el que pueden m√°s las sombras de los prejuicios, de los mitos y los tab√ļes; que las luces, las esperanzas y las razones de las leg√≠timas aspiraciones de los mexicanos.

Es hora dejar atr√°s nuestros miedos y ponernos seria y profundamente a discutir aquello que tiene que cambiar a fondo y de lo que cada quien puede y debe aportar para que los cambios sucedan.

Por eso, hago un llamado enérgico a todos los mexicanos para despertar la enorme capacidad que tenemos de forjarnos un futuro mejor. Y a eso los convoco, a establecer una agenda de reformas que nos permita construir el México que queremos.

Los retos que enfrentamos nos obligan a redefinir las prioridades y el ritmo de los cambios. Los mexicanos sabemos que las cosas no pueden seguir igual, y no van a seguir igual.

No pienso ni provocar, ni convocar a la división del país. Por el contrario: convoco a la unidad para transformar a México en el país que queremos; convoco a que cada una y cada uno de nosotros ponga lo que tenga que poner para que las cosas cambien.

Celebrar el Bicentenario de ser una Nación libre, nos obliga a todos a replantearnos cómo preservar y cómo ampliar nuestra libertad.

Celebrar el Centenario de la Revolución nos compromete a revisar cómo hacer realidad las aspiraciones de justicia y de democracia que la hicieron posible.

Cómo podemos hacer que México se convierta en un país que tenga inversión, empleo, crecimiento económico acelerado y sostenido, una justa distribución del ingreso nacional.

Cómo podemos corregir y de manera estructural la pobreza extrema que siguen padeciendo millones y millones de mexicanos.

Cómo podemos hacer de nuestro México un país más seguro, más limpio, más democrático.

Las crisis que acabamos de pasar, m√°s que inhibir o cancelar por largo tiempo nuestras posibilidades de desarrollo, deben ser un acicate para dejar atr√°s esos miedos, los tab√ļes, los mitos, y regresar a nuestra aspiraci√≥n de fondo, que es la transformaci√≥n de M√©xico.

Sí, sé que es muy difícil cambiar. Es tan difícil, que por eso México, en alguno de sus rubros esenciales, no ha podido cambiar en décadas. Hoy tenemos que hacerlo, porque además ya no quedan otras alternativas, porque el tiempo y los recursos se nos agotan, porque las necesidades de la población son cada vez más apremiantes.

Hoy, cambiar de fondo no s√≥lo es la mejor, sino la √ļnica alternativa. Ese cambio debe contener, y as√≠ lo propongo, cuando menos 10 elementos:

El primero y fundamental, tiene que ver con las condiciones de pobreza en la que vive la mitad de la población, y en particular la pobreza extrema, que sufre uno de cada cinco mexicanos.

Lo que propongo es concentrar la fuerza y los recursos del Estado mexicano en un esfuerzo de todos por frenar el crecimiento de la pobreza, por mitigar los impactos negativos que la crisis alimentaria y económica mundial han dejado en nuestra población de menores ingresos.

Por eso, propondr√© al Congreso de la Uni√≥n, a√ļn en medio de la adversidad econ√≥mica, un programa que no s√≥lo no reduzca el gasto orientado a combatir la pobreza, sino que lo fortalezca, lo blinde para evitar cualquier abuso o desv√≠o en cualquier orden de Gobierno y lo dirija, precisa y especialmente, a aquellas familias que de acuerdo con la definici√≥n de pobreza alimentaria, no les alcanza, incluso, para el sustento diario.

Segundo. Y como un legado del Bicentenario, México puede y debe alcanzar en esta Administración la cobertura universal de salud. Uno de los signos más injustos y más distintivos de la pobreza ha sido que muchos mexicanos no hayan contado en nuestra historia con médico, medicinas a su alcance, en un momento de sufrimiento y de enfermedad.

Hoy tenemos la inigualable oportunidad de lograr que haya médico, medicinas y tratamiento para cualquier mexicana o cualquier mexicano que lo necesite, independientemente de su condición social. Sé que se puede y sé que lo vamos a lograr, si hay la voluntad política para jerarquizar estas prioridades.

Tercero. Lograr una educación de calidad. Una educación que, verdaderamente, promueva al ser humano a plenitud y prepare a nuestros jóvenes para un mundo que compite y que compite ferozmente, que haga que México supere el marasmo de los intereses, las inercias, y construya a través de la educación de calidad, una puerta grande para salir de la pobreza; que sea la educación sinónimo de orgullo, de fortaleza y de oportunidad para construir un futuro de prosperidad, al que aspiramos.

S√© muy bien, tambi√©n, que no podremos erradicar la pobreza, ni garantizar el acceso a la salud y a la educaci√≥n de calidad de todos, si no contamos hoy con finanzas p√ļblicas fuertes, con recursos p√ļblicos debidamente aplicados y escrupulosamente ejercidos, para hacerle frente a estos desaf√≠os.

Hoy el futuro nos ha alcanzado. Hoy los recursos petroleros, que sí permitieron a México disponer de ingresos y financiar su desarrollo hasta ahora, y que fueron relativamente abundantes, han comenzado a declinar.

En los √ļltimos a√Īos, el yacimiento de Cantarell, que lleg√≥ a proveer m√°s del 60 por ciento de todo el petr√≥leo que produc√≠amos, ha comenzado a declinar y se agotar√°.

La plataforma de producci√≥n de petr√≥leo se ha reducido en 700 mil barriles diarios, de seis a√Īos a la fecha. Eso significa haber perdido de manera permanente 300 mil millones de pesos de ingreso, por lo menos, que tienen que ser sustituidos ahora por ahorro y una mayor recaudaci√≥n.

Y por ello, como cuarto punto, es necesaria una reforma profunda de las finanzas p√ļblicas. Tenemos que hacer m√°s con menos.

Y por eso, el Gobierno Federal ser√° el primero en poner el ejemplo. Lo haremos a trav√©s de un extraordinario esfuerzo de austeridad y racionalizaci√≥n de la Administraci√≥n P√ļblica, jerarquizando las prioridades a partir de los gastos imprescindibles y eliminando todos aquellos programas y rubros que no contribuyan de manera decidida a los objetivos que he mencionado.

Y para ello, enviaré a la consideración del Congreso de la Unión una reforma que permita jerarquizar, con criterio de eficiencia, transparencia y austeridad, el gasto del Gobierno Federal; que reduzca su costo administrativo e invito a los Poderes y a los distintos órdenes de Gobierno, a los órganos autónomos, a los partidos políticos, a realizar un esfuerzo en el mismo sentido.

Mi Gobierno no pedir√° a nadie un esfuerzo que antes no haya hecho en su propio √°mbito. Una vez que el Gobierno Federal haya puesto la muestra y mostrado en los hechos que est√° dispuesto a hacer mucho m√°s con menos, podr√°, en justicia, pedir a la sociedad su parte para esta tarea com√ļn.

Esta Reforma de las Finanzas P√ļblicas tiene como segundo componente el fortalecimiento de los ingresos p√ļblicos. Debemos alcanzar acuerdos de fondo que nos permitan simplificar los tr√°mites fiscales, reducir la evasi√≥n e incrementar la recaudaci√≥n, aumentando la base gravable.

Y debemos hacerlo bajo el compromiso de todas las partes, en el sentido de que todo incremento en los ingresos p√ļblicos deber√≠a estar encaminado a cubrir las prioridades en materia social.

Un Estado moderno requiere un sistema recaudatorio que garantice finanzas p√ļblicas s√≥lidas, no s√≥lo para cumplir sus responsabilidades, sino para, tambi√©n, poder transformar su realidad, como lo propongo a la Naci√≥n.

Propongo también una Reforma Económica de fondo, que transforme nuestra economía para hacerla más competitiva, que permita acelerar el crecimiento y la generación de empleo, que lo haga, además, de manera sostenida.

Y para ello, como quinto punto. Debemos emprender una nueva generaci√≥n de reformas en las empresas p√ļblicas del sector energ√©tico. Las empresas del sector registran resultados cada vez m√°s preocupantes. Se requiere urgentemente una racionalizaci√≥n de su administraci√≥n y de su operaci√≥n.

Es fundamental que se rescate su misi√≥n hist√≥rica, que es brindar a los mexicanos, energ√©ticos de calidad y a precios competitivos y traducir en ingresos p√ļblicos la riqueza nacional que poseemos.

Habremos de emprender una transformaci√≥n de ra√≠z de las empresas p√ļblicas, con la finalidad de eliminar privilegios, terminar con la opacidad y la corrupci√≥n, y orientar su desempe√Īo al servicio p√ļblico, a trav√©s de una profunda reestructuraci√≥n y modernizaci√≥n.

Al mismo tiempo, es necesario avanzar m√°s a fondo en reformas de segunda generaci√≥n para fortalecer nuestra industria petrolera. S√© bien, es cierto, que la Reforma aprobada el a√Īo pasado nos permite claramente iniciar el proceso de recomposici√≥n de Petr√≥leos Mexicanos, pero el agotamiento de los recursos y de las reservas de petr√≥leo, nos obliga a ir m√°s a fondo y mucho m√°s r√°pido.

Impulsemos juntos una nueva reforma para recuperar nuestra capacidad productiva de largo plazo, y hacer que el sector retome su papel como palanca de crecimiento, de desarrollo y de empleo.

Sexto. Una reforma al Sector de las Telecomunicaciones, porque México requiere que este sector realmente responda a las necesidades del desarrollo, garantice una mayor cobertura de los servicios, la convergencia de las tecnologías disponibles y la competencia entre los actores.

Que sea, precisamente, M√©xico un pa√≠s que pueda acceder para el mayor n√ļmero de sus habitantes a la telefon√≠a, al Internet, al radio, la televisi√≥n, a todos los servicios de telecomunicaciones, que son detonantes de desarrollo.

Que lo haga en un ambiente de verdadera competencia, que brinde a empresas y hogares la oportunidad de tener acceso a servicios de calidad y a precios accesibles.

Séptimo. Enfrentar la adversidad económica no hubiese sido posible sin la responsabilidad de los actores en el mundo laboral; ahora, es importante plantearnos una transformación, también, del sector, con el objetivo específico de que facilite el acceso de millones de mujeres y de jóvenes a la vida del trabajo, a la vida económica, a un ingreso digno; una reforma que incremente la productividad y que lo haga con pleno respeto a la autonomía sindical, al derecho de huelga y a la contratación colectiva, que fortalezca la rendición de cuentas y los derechos de los trabajadores, en especial el más importante, que es el derecho a obtener un trabajo.

Octavo. Emprenderemos en el Gobierno una reforma regulatoria de fondo; en el curso del pr√≥ximo a√Īo debemos lograr el objetivo de contar con una regulaci√≥n base cero para el Gobierno Federal, un proceso que nos permita derogar todos aquellos acuerdos, oficios, decretos o reglamentos cuya necesidad no quede clara y plenamente justificada.

De lo que se trata, es de facilitar la vida de los ciudadanos, de simplificar todos los tr√°mites que realizan las empresas, de acercar el Gobierno a las necesidades de la gente. Y convoco a los gobiernos estatales y municipales a que coordinemos este esfuerzo y eliminemos tr√°mites innecesarios, y promovamos una nueva cultura de eficiencia en el servicio p√ļblico.

Noveno. Debemos profundizar y ampliar la lucha frontal contra el crimen y por la seguridad de los ciudadanos.

El Estado de Derecho es indispensable, no sólo por razones de justicia, de dignidad, de seguridad en sí misma, sino porque el Estado de Derecho es un factor sustancial para la competitividad, la equidad y la eficiencia. La certidumbre jurídica es una palanca poderosa e indispensable para el desarrollo.

El Gobierno Federal ha avanzando y seguir√° avanzando sustancialmente en esta materia, en su lucha contra el crimen organizado.

Y además, enfocaremos ahora una mayor atención a fortalecer la autoridad de las instancias locales, a fin de que podamos combatir con eficacia aquellos delitos que más agravian a la ciudadanía: el robo, la extorsión, el secuestro.

Al mismo tiempo, es necesario acelerar el esfuerzo en todos los órdenes de Gobierno, para contar con un sistema eficaz de cuerpos policiacos.

Hoy, los cuerpos policiacos, particularmente en el ámbito municipal, enfrentan serias limitaciones ante el poder de cooptación e intimidación de los criminales.

Necesitamos fortalecer todos los eslabones, en particular los más frágiles de la cadena de protección ciudadana, y evitar que éstos se utilicen en contra de los ciudadanos, como ha llegado a ocurrir en diversos lugares.

Yo convoco a que discutamos qu√© modelo de organizaci√≥n policial requiere M√©xico para hacer frente y derrotar a una criminalidad sin escr√ļpulos y, sobre todo, a que el esfuerzo de depuraci√≥n y fortalecimiento de los cuerpos policiacos contin√ļe en todo el pa√≠s.

En esa materia, convoco tambi√©n a la ciudadan√≠a a tener una mucho mayor participaci√≥n en la prevenci√≥n del delito. No pido a los ciudadanos actos que corresponde, por deber, hacerlo a las autoridades; pero s√≠ pido actos cotidianos de civismo, de cultura de legalidad, de denuncia, de ocupaci√≥n de espacios p√ļblicos; de promoci√≥n de labores de cultura, de deporte, de prevenci√≥n y tratamiento de adicciones entre los j√≥venes y los adolescentes. Ah√≠ todos tenemos mucho que hacer y mucho podemos hacer.

Y, finalmente, el d√©cimo elemento de la agenda que propongo corresponde a la necesidad de emprender una Reforma Pol√≠tica de fondo. Las reformas pol√≠ticas que se han llevado a cabo en las √ļltimas dos d√©cadas, han permitido una mejor relaci√≥n entre los actores pol√≠ticos, para vivir y actuar en democracia, y han abierto la puerta a la vida democr√°tica de M√©xico.

Pero no se han traducido a√ļn en resolver los problemas de los ciudadanos o en garantizar mejores gobiernos. Y por ello, debemos emprender una nueva generaci√≥n de Reformas Pol√≠ticas.

Hay que reconocerlo. Los ciudadanos no están satisfechos con la representación política y perciben una enorme brecha entre sus necesidades y la actuación de sus gobernantes, representantes y políticos.

La Reforma Electoral aprobada recientemente, corrigió muchos vicios, pero dejó sin corregir algunas prácticas indebidas. Propongo una nueva revisión a fondo de las reglas electorales, a fin de que el ciudadano vea en las elecciones un instrumento efectivo de participación democrática; que política sea sinónimo de ciudadanía.

Y adem√°s de lo electoral, tenemos que plantearnos seriamente, si nuestro sistema pol√≠tico permite, verdaderamente, procesar conflictos y traducir en acciones p√ļblicas el mandato de los ciudadanos. Hay que pasar del sufragio efectivo, a la democracia efectiva.

Propongo que entre todos revisemos las reglas y cambiemos lo que haya que cambiar, para que la política deje de ser sinónimo de conflicto y de parálisis, para que la política se convierta en un instrumento de cambio al servicio de la sociedad, para que el sistema político genere verdadera rendición de cuentas y genere acuerdos que permitan avanzar al país.

Para que el sistema político realice una correcta asignación de responsabilidades y de exigencias entre los tres Poderes y entre los tres órdenes de Gobierno.

Amigas y amigos:

Para hacer realidad estos cambios fundamentales, es primordial construir una gran alianza entre todos los que conformamos al Estado: los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, los gobiernos estatales y municipales, los organismos autónomos, la sociedad entera.

Esto no es una cuesti√≥n de partidos pol√≠ticos, ni es una responsabilidad exclusiva del Presidente de la Rep√ļblica. Es una cuesti√≥n de todos los √≥rdenes, de todos los Poderes, de todos los mexicanos.

El mandato que hoy tenemos los representantes de los ciudadanos, es gobernar bien. Nuestro objetivo debe ser que cada vez más mexicanos puedan vivir mejor, sin importar qué partido, qué Gobierno o qué poder se lleve el mérito de ello.

√?sta es la altura de miras que hoy nos exigen mexicanas y mexicanos. Nos lo exigen a nosotros, autoridades y representantes. Es tiempo de actuar y es tiempo de tender puentes de di√°logo entre quienes queremos lo mejor para M√©xico.

He estado atento a las voces que han propuesto distintos mecanismos de entendimiento, a fin de definir la agenda del país, particularmente en materia económica.

En los próximos días buscaré reunirme con diversos liderazgos sociales, políticos, económicos y académicos, a fin de analizar todas las alternativas.

Enfrentamos un momento definitorio. En nuestras manos está el decidir si seguimos en la inercia o si impulsamos cambios de fondo para transformar el país.

Seamos la generación que puso por encima de cualquier otro interés particular el interés de México.

En el umbral de las conmemoraciones del Centenario de la Revolución y del Bicentenario de la Independencia, en los albores de un nuevo siglo como Nación independiente y soberana, seamos una generación a la altura de nuestra historia, de nuestros anhelos, y conduzcamos a México al futuro.

Es la hora de cambiar.

Viva México.

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