Japon quiere afianzar su posicion en Asia

El futuro primer ministro japonés, Yukio Hatoyama, presidente del centrista Partido Demócrata de Japón (PDJ), que el domingo se impuso triunfalmente en las elecciones legislativas, quiere acercar a Japón a sus vecinos asiáticos y dar vuelta la página de su pasado que dejó cicatrices aún palpables. De entrada Yukio Hatoyama, de 54 años, presidente del Partido Demócrata de Japón (PDJ), que será elegido jefe de gobierno a mediados de septiembre, ya ha lanzado la idea de crear una comunidad asiática con una moneda única, al estilo de la Unión Europea.

“No debemos olvidar nuestra identidad de país asiático”, escribió en una revista japonesa antes de la aplastante victoria del PDJ del domingo que puso fin a 54 años de poder conservador en la segunda economía mundial. Hatoyama también propuso la construcción de un memorial nacional consagrado a los soldados muertos en combate en donde podrían recogerse los dignatarios japoneses.

Este monumento sería una alternativa al actual santuario sintoísta de Yasukuni en Tokio, en honor a los 2,5 millones de soldados muertos por Japón, pero también a los 14 criminales de guerra condenados a la pena capital por los Aliados en 1945. Este lugar de culto es considerado como el símbolo del pasado militarista del Japón imperial.
Las polémicas visitas de los políticos a este santuario situado en Tokio levantan ampollas en China, Corea y otros vecinos.

“Las expectativas en Asia en relación a Hatoyama son realemente grandes”, explica Takehiko Yamamoto, profesor de ciencias políticas en la Universidad Waseda, de Tokio. “Hay muchas oportunidades para dar vuelta la página, aunque sea parcialmente, sobre una cuestión histórica tan delicada”, asegura. En China, en donde la ocupación del ejército japonés en los años 1930 y 1940 dejó recuerdos muy dolorosos, se siguen muy atentamente los cambios políticos en Japón.

“Estamos listos para trabajar con Japón para reforzar la cooperación bilateral y conservar el ritmo sano de intercambios de alto nivel para (…) contribuir conjuntamente a la paz y al desarrollo en Asia”, declaró este martes Jiang Yu, portavoz de la cancillería china, en lo que es la primera reacción oficial de China a la victoria de la oposición centrista japonesa. “A juzgar por la composición del PDJ, se puede creer que el nuevo poder japonés será relativamente más amistoso hacia China”, opina otro analista, Zhang Haochuan, profesor del Centro de Estudios Japoneses de la Universidad Fudan, en Shangai.

El periódico estatal chino Global Times se alegró del posible cambio de mentalidad del nuevo gobierno japonés e instó al nuevo Primer Ministro a que respete su promesa de no visitar el polémico santuario, lo cual “puede liberar a los dos países de esta carga legada por la historia y marcar una nueva etapa en las relaciones”, añadió. El primer ministro Junichiro Koizumi (2001-2006) provocó la cólera de Pekín y Seúl visitando el santuario en varias ocasiones.

“Para China, la cuestión de Yasukuni está en el corazón de las relaciones con Japón”, señaló Yamamoto. Aunque consiga neutralizar la polémica del pasado militarista, el nuevo primer ministro japonés deberá arreglar otros temas sensibles con Pekín, como los derechos humanos, el Tíbet o las diferencias territoriales.

“China no debería hacerse demasiadas ilusiones, porque las fricciones serán inevitables”, opinó por su lado Xu Yiping, director del Centro de Estudios Japoneses en Pekín. Por su parte, el presidente de Corea del Sur, Lee Myung-Bak, que fue el primer dirigente asiático en felicitar a Hatoyama, dijo que espera “desarrollar las relaciones entre Corea y Japón hacia una asociación sólida y madura”

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