Cuidado ya que puede latinoamerica, retroceder

América Latina padece una incertidumbre institucional que hace imprevisible la evolución democrática en la mayoría de sus países, lamentó hoy el escritor peruano Mario Vargas Llosa al presentar en Madrid su nuevo libro, “Sables y utopías”, una colección de artículos sobre la realidad política de la región.

Acaso con la única excepción de Chile, en la mayor parte de países latinoamericanos “no existe una solidez institucional con amplios consensos que prueben que la democracia está ahí para quedarse”, añadió Vargas Llosa, en un acto en el que también defendió la despenalización de la droga para luchar contra el narcotráfico y criticó duramente el apoyo de España a gobiernos como los de Bolivia y Venezuela.

El autor de tendencia liberal, que perdió la batalla por la presidencia peruana en 1990 contra Alberto Fujimori, admitió casos positivos de gobiernos de izquierda que aceptaron “el mercado y la realidad contemporánea”, como en Brasil o Uruguay, pero constató un “claro retroceso” democrático en Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua o Argentina.

Las críticas más duras de Vargas Llosa fueron para el gobierno de Evo Morales en Bolivia. “No es un presidente democrático”, sentenció en referencia a su “clara orientación racista”. Para el escritor, en países como los andinos, con gran diversidad étnica, hay que alentar el mestizaje y la convivencia. La división propugnada por Morales es “una insensatez” y “sólo conduce a la violencia”.

Por otra parte, América Latina ha vivido un extraordinario avance del mestizaje. “La mejor prueba de ello es Morales”, destacó Vargas Llosa, “que culturalmente hablando es un criollo”.

Morales se encuentra hoy en Madrid, a donde llegó poco después de que lo hiciera el presidente venezolano, Hugo Chávez, “su mayor titiritero”, en palabras de Vargas Llosa.

El autor de “Conversación en la catedral” (1969) criticó con dureza la buena relación del gobierno del presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, con ambos mandatarios, y la calificó de “una ingenuidad”.

“El gobierno de un país que ha padecido 40 años de dictadura (España) y que tiene una clara postura antidictatorial debería solidarizarse” con la oposición en Bolivia o Venezuela, “que lucha por evitar que su país se convierta en una dictadura”.

Preguntado sobre la situación en Cuba, Vargas Llosa dijo ver la isla “con una enorme tristeza”. “Es un país que parece haber perdido el nervio vital, básico, que hace que un pueblo aspire a alcanzar la libertad. Cincuenta años de dictadura han conseguido exterminarlo”, lamentó. “Lo único que queda de ilusión está concentrado en tomar un barco a Miami”.

Al presidente ecuatoriano, Rafael Correa, lo calificó de “un demagogo, un populista”, para el que “todos los males de Ecuador son los medios de prensa”.

Por el contario, el escritor sostuvo que el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, “ha hecho un magnífico gobierno”, si bien lamentó que el mandatario fuese víctima de “la tentación reeleccionista”. “Tendrá consecuencias muy negativas para Colombia y para la imagen del propio Uribe”.

Vargas Llosa describió el narcotráfico como “uno de los mayores problemas” en la América Latina de hoy. Su poder es tal que se ha convertido en un verdadero contrapoder que hace retroceder al Estado. La solución, para el autor, es la despenalización de las drogas que produce Latinoamérica, la cocaína y la marihuana.

“La lucha puramente represiva no da resultados. Al contrario, es contraproducente”, argumentó, y defendió que los “billones de dólares” que se dedican a esa lucha sirvan para campañas contra el consumo de drogas y el tratamiento de los adictos.

“Sables y utopías” (Aguilar) refleja medio siglo de pensamiento político de Vargas Llosa a partir de crónicas, cartas, artículos y semblanzas sobre la realidad latinoamericana. El libro incluye también textos con los que el propio autor disiente hoy, como su apoyo inicial a la Revolución de Fidel Castro en Cuba.

Los primeros capítulos abordan los dos grandes males entre los que, para el autor, ha oscilado América Latina: las dictaduras militares (los “sables” del título) y las utopías revolucionarias.

Un tercer capítulo aborda otros cuatro problemas de la región: el nacionalismo, el populismo, el indigenismo y la corrupción. El volumen cierra con una defensa del liberalismo y la democracia y con un capítulo sobre los formidables aportes literarios de la región

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