Narcotrafico, la disputa por el pais

El mapa de la droga en México estaría en movimiento: los narcotraficantes se habrían aliado en dos grandes grupos. En la clandestinidad y con la cooperación de autoridades de los tres niveles de gobierno se habrían declarado la guerra en busca del control total del negocio

Los rivales estarían armados con alta tecnología proveniente de Estados Unidos, pues en ese mercado, considerado el mayor consumidor de drogas en el mundo, hay dos formas de pago: dinero en efectivo y armas de alto poder, que traspasan con relativa facilidad la frontera más vigilada del planeta, dicen fuentes cercanas a las organizaciones criminales.

Los informantes ‚??que solicitan el anonimato por temor a represalias‚?? aseguran que las alianzas se derivan de la lucha por el control de la producci√≥n, importaci√≥n, venta y tr√°fico de drogas.

Las agrupaciones estar√≠an lideradas, respectivamente, por el c√°rtel del Golfo y por el de Sinaloa. En ese esquema, 19 zonas ubicadas en igual n√ļmero de estados de la rep√ļblica tendr√≠an su grupo predominante.

Al tiempo, las llamadas ‚??plazas‚?Ě de las 13 entidades restantes ‚??Chihuahua, Baja California, Michoac√°n, Nuevo Le√≥n, Durango, Coahuila, Nayarit, Puebla, Quer√©taro, Tlaxcala, Estado de M√©xico, Hidalgo y Colima‚?? estar√≠an en disputa, detallan los testimonios recabados por Contral√≠nea.

Los saldos de esas cruentas batallas: la militarizaci√≥n del pa√≠s ‚??justificada con el pretexto de proteger la seguridad nacional y la seguridad p√ļblica‚?? y m√°s de 10 mil civiles asesinados. Aunque a√ļn no se esclarecen, m√°s de 7 mil son se√Īalados por las autoridades como ‚??bajas‚?Ě del crimen organizado, y m√°s de 2 mil que por ‚??accidente‚?Ě fallecieron en balaceras o secuestros

El grupo que supuestamente encabeza el cártel del Golfo reuniría a la gente de Osiel Cárdenas Guillén, de Vicente Carrillo Fuentes; de Heriberto Lazcano Lazcano, el Lazca; de los hermanos Beltrán Leyva; de Jorge Eduardo Costilla Sánchez, alias el Coss, y de Los Zetas.

√?ste tendr√≠a presencia dominante en casi la totalidad del sur, en parte del centro y del norte de M√©xico. Su liderazgo se habr√≠a establecido en las regiones m√°s importantes de 15 estados: Sonora, Tamaulipas, Zacatecas, San Luis Potos√≠, Aguascalientes, Guanajuato, Morelos, Veracruz, Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucat√°n y Quintana Roo.

Los informantes detallan que el ‚??√©xito‚?Ě del c√°rtel del Golfo consiste en la extrema violencia que ejerce a trav√©s de Los Zetas, su brazo armado que opera con cierta autonom√≠a.

Las fuentes cuentan que cada sicario recibe un ‚??salario‚?Ě semanal de 500 d√≥lares, tan s√≥lo por los servicios de protecci√≥n de territorios. Aun as√≠, Los Zetas habr√≠an diversificado sus actividades criminales de manera independiente: secuestros y extorsiones o cobro de ‚??impuestos‚?Ě por protecci√≥n a empresarios en las zonas que dominan.

Del c√≠rculo que dirige al grupo, describen que Costilla S√°nchez es el m√°s cercano a Osiel C√°rdenas, extraditado en 2007 a Estados Unidos. De acuerdo con informaci√≥n difundida en junio de 2006 por la embajada de ese pa√≠s en M√©xico, el Coss es ‚??extremadamente peligroso‚?Ě.

Adem√°s de traficar coca√≠na y marihuana hacia el pa√≠s vecino, es considerado responsable de 12 homicidios relacionados con el narcotr√°fico y de realizar operaciones con recursos de procedencia il√≠cita. Hace tres a√Īos, el gobierno estadunidense ofreci√≥ una recompensa de 5 millones de d√≥lares a quien diera informaci√≥n que posibilitara su captura.

Localización del cártel Sinaloa

La alianza que comandar√≠a el c√°rtel de Sinaloa agrupar√≠a a la gente de Joaqu√≠n Guzm√°n Loera, alias el Chapo; de Ismael Zambada Garc√≠a, el Mayo; de Juan Jos√© Esparragoza Moreno, el Azul; de Armando Olivares Cervantes; de Francisco Fern√°ndez, el Kiki; de la c√©lula de Jaramillo; de los hermanos Amezcua; de los Valencia. Este grupo tendr√≠a presencia dominante en las ‚??plazas‚?Ě de cuatro entidades federativas: Sinaloa, Distrito Federal, Jalisco y Baja California Sur.

Al frente, dicen los informantes, no estar√≠a Guzm√°n Loera sino Olivares Cervantes (esposo de Dolores Camarena, exse√Īorita Chihuahua, procesada en Estados Unidos en 1987 por supuesto lavado de dinero). √?ste es el m√°s ‚??exitoso‚?Ě y rico de todos los narcotraficantes mexicanos, aseguran.

No obstante, el Chapo formaría parte de la elite que toma las decisiones. Respecto del papel que el Azul juega en esta agrupación, explican que sus operaciones se dan con base en el respeto y en los favores, los cuales se cobran con droga y dinero.

El doctor Luis Astorga, investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México y especialista en el estudio del narcotráfico, considera poco probable la fusión de diversas organizaciones en dos grandes grupos, como lo afirman las fuentes consultadas.

Las organizaciones criminales sólo buscan hacer negocios, asegura. Acerca de los actuales enfrentamientos, coincide en que se trata de la disputa por el control de territorios.

Astorga explica que la mayor√≠a de los insumos para fabricar las drogas que se trafican en M√©xico ‚??marihuana; amapola para la elaboraci√≥n de hero√≠na y goma de opio; coca√≠na; y seudoefedrina para fabricar metanfetaminas‚?? no se producen aqu√≠, se importan, y entran por mar, tierra y aire. Por supuesto, dice, a las organizaciones les interesa controlar esas rutas de acceso y tr√°nsito.

El investigador critica que a las organizaciones delincuenciales se les llamen cárteles, pues carecen de estructura piramidal: en México se cree que hasta los narcomenudistas forman parte de las organizaciones, como si éstas fueran un poder hegemónico y no lo son.

Territorios en disputa

Los informantes aseguran que a los territorios en disputa los caracteriza la presencia de una o m√°s bandas pertenecientes a los dos grupos de narcotraficantes.

Por ejemplo, en el caso de Baja California, el grupo que comanda el cártel del Golfo dominaría la ciudad de Tecate; el que lidera el cártel de Sinaloa, Mexicali; pero ambos tendrían presencia en Tijuana.

Lo mismo sucedería en la capital de Chihuahua, aunque Ciudad Juárez estaría controlada por el grupo de la organización de Sinaloa. Monterrey es otra zona en la que rivalizan, pues ambos tienen células enquistadas allí. Igual ocurriría en el caso de Morelia y en la zona que colinda con el Océano Pacífico, en Michoacán. Mientras que en el caso de Coahuila, el grupo del cártel del Golfo ya tendría control de Torreón, aseguran las fuentes consultadas.

En su Segundo informe de labores, la Secretar√≠a de la Defensa Nacional (Sedena) indica que la expansi√≥n del narcotr√°fico ‚??obedece a la conformaci√≥n de poderosas organizaciones, con gran capacidad operativa, log√≠stica y financiera‚?Ě.

La institución que dirige el general Guillermo Galván califica a éste como un fenómeno delictivo y socioeconómico de enorme complejidad y como la mayor amenaza a la seguridad nacional. También admite que este delito requiere del control de territorios.

En su informe, rendido en septiembre de 2008, la Sedena identifica a la zona del pacífico como la región dedicada a la siembra de enervantes y a las fronteras sur y norte como las áreas destinadas al trasiego.

Se√Īala que ‚??los c√°rteles han construido una base social amplia, expresada en redes de protecci√≥n, consumidores, productores, distribuidores, operadores, sicarios y lavadores de dinero‚?Ě.

Luis Astorga explica que, hist√≥ricamente, la mayor red de protecci√≥n que han tenido los narcotraficantes en M√©xico es la que se da desde el gobierno. El tr√°fico de drogas tuvo sus or√≠genes con el gobernador Estaban Cant√ļ, a inicios del siglo XX; para la d√©cada de 1970, con la polic√≠a pol√≠tica ‚??Direcci√≥n Federal de Seguridad‚?? ‚??era muy dif√≠cil para los traficantes jugar con otras reglas que no fueran las que impon√≠a el gobierno‚?Ě. Actualmente, reflexiona, los pactos se dan con las diferentes fuerzas pol√≠ticas y en los tres niveles de gobierno.

Acerca de esas redes de protección, los informantes aseguran que se habría corrompido no sólo a las autoridades civiles, sino a la estructura operativa de la Sedena. Mientras un soldado raso gana aproximadamente 800 pesos a la semana, un sicario obtiene más de 500 dólares (alrededor de 6 mil 500 pesos), dicen.

Los casos de corrupción en el Ejército a favor de la delincuencia organizada son aislados, afirma el general en retiro y diputado del Partido Revolucionario Institucional, Roberto Badillo.

El también exjefe de la Sección Segunda del Estado Mayor de la Defensa Nacional indica que la Sedena tiene control suficiente para detectar a los militares cooptados por la mafia.

No obstante, Jorge Luis Sierra, especialista en seguridad nacional, opina que la lucha contra el narcotr√°fico es en s√≠ misma un factor de riesgo: ‚??Todas aquellas personas o instituciones que est√©n involucradas en la lucha contra el narcotr√°fico van a estar expuestas a la violencia y al ingreso de corrupci√≥n originados por √©ste‚?Ě.

Explica que se trata de dos presiones que trabajan al mismo tiempo sobre los cuerpos policiales, militares y de inteligencia, que luchan contra el narcotr√°fico.

La guerra que se habr√≠an declarado los dos grupos de narcotraficantes derivar√≠a de la ‚??necesidad‚?Ě del mercado mexicano, dicen las fuentes consultadas por Contral√≠nea: la mayor rentabilidad se localizar√≠a en la venta de droga a las llamadas ‚??tienditas‚?Ě, y no en el trasiego a Estados Unidos.

Un kilo de cocaína en Panamá, ejemplifican, cuesta alrededor de 4 mil dólares; la subida al avión tiene un precio de 1 mil dólares y la bajada, 1 mil 500 dólares. Tan sólo en México, los narcomenudistas llegan a vender 120 kilos al mes, aseguran. Al tiempo, acotan que el principal proveedor de drogas sigue siendo Colombia.

De acuerdo con los datos preeliminares de la Encuesta nacional de adicciones 2008, entre 2002 y el a√Īo pasado el n√ļmero de adictos a las drogas ilegales creci√≥ 50 por ciento en el pa√≠s; la cifra de personas que alguna vez en su vida han consumido una droga ilegal aument√≥ 30 por ciento, y el grupo de mujeres de entre 12 y 25 a√Īos de edad dependientes de la coca√≠na y las drogas de dise√Īo subi√≥, en el mismo periodo, seis veces.

Los resultados preeliminares de la encuesta ‚??elaborada por la Secretar√≠a de Salud‚?? estiman que el total de adictos asciende a 500 mil mexicanos, de los cuales s√≥lo el 16 por ciento ha acudido o acude a tratamiento de rehabilitaci√≥n.

Entre los datos m√°s relevantes se encuentra el de j√≥venes de entre 12 y 25 a√Īos de edad expuestos a las drogas: 43 por ciento. De este total, 21 por ciento las prueba de manera experimental, 13 por ciento las consume frecuentemente, y 2 por ciento de hombres y 1.2 por ciento de las mujeres padecen dependencia.

Jorge Luis Sierra explica que en la estrategia del gobierno de Felipe Calder√≥n hay dos aspectos del narcotr√°fico que no se est√°n atacando: el problema de salud p√ļblica y el del enriquecimiento il√≠cito de los criminales.

Respecto del primero, dice que est√° basado en la adicci√≥n a las drogas: en el mayor n√ļmero de personas posibles con el mayor consumo posible, lo que hace que esto se convierta en un problema de salud p√ļblica importante.

El segundo aspecto, se√Īala, es el econ√≥mico: ‚??Esa industria de producci√≥n, transportaci√≥n y venta de drogas genera un producto econ√≥mico que tiene ganancias extraordinariamente altas. Esas ganancias son ilegales y van a caer en grupos que operan de manera clandestina, al margen de la ley, que necesitan la connivencia o complicidad de las autoridades civiles, policiales y militares del pa√≠s‚?Ě.

El estudio M√©xico: reporte de evaluaci√≥n detallada sobre lavado de dinero y combate al financiamiento del terrorismo, que el Fondo Monetario Internacional public√≥ el 15 de junio pasado, indica que en este pa√≠s se realizan operaciones con recursos de procedencia il√≠cita por 25 mil millones de d√≥lares al a√Īo.

‚??Estos dos factores fundamentales, el de salud p√ļblica y el de enriquecimiento il√≠cito, son precisamente los que no est√°n siendo atacados en esta estrategia actual contra el narcotr√°fico. Lo que el gobierno ha elegido es utilizar la mayor parte de sus recursos en un despliegue de fuerza militar, que est√° reemplazando a una fuerza policial contaminada e incapaz, hasta el momento, de combatir al narcotr√°fico‚?Ě.

Agrega que esa estrategia ‚??est√° logrando una reducci√≥n de niveles m√≠nimos en el proceso general del narcotr√°fico. Esa aplicaci√≥n de la fuerza militar no es √ļtil para combatir el enriquecimiento il√≠cito y los procesos y mecanismos derivados del dinero. Tampoco lo es para combatir el problema de salud p√ļblica que tenemos enfrente. Las dos partes est√°n siendo completamente descuidadas‚?Ě.

El tambi√©n especialista en fuerzas armadas, egresado del Centro Hemisf√©rico de Estudios de la Defensa de la Universidad de la Defensa Nacional en Washington, indica que, de no combatirse, el problema de salud p√ļblica va a seguir, los consumidores de droga van a ser cada vez m√°s j√≥venes y el consumo se va a extender a capas m√°s amplias de las sociedad.

‚??Por el lado financiero, el narcotr√°fico va a seguir teniendo su capacidad financiera casi intacta y la va a seguir utilizando para corromper funcionarios. Esas dos condiciones le van a permitir seguir teniendo √©xito en el transporte de su mercanc√≠a. Entonces, no va a haber victoria para el gobierno mexicano.‚?Ě

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