Ligero avance ve Insulza en el caso Honduras

La posibilidad que mencionó el presidente de facto de Honduras, Roberto Micheletti, de renunciar es un “avance”, estimó el jueves el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, quien aseguró que se encuentra “cautelosamente optimista” ante la reanudación de negociaciones.

“Es un avance. Estas negociaciones han tenido momentos negativos y positivos. Ahora estamos en uno positivo”, dijo Insulza durante una intervención en el centro de análisis Diálogo Interamericano en Washington.

Micheletti dijo el miércoles que estaba dispuesto a renunciar al cargo en aras de “la paz y tranquilidad” en Honduras, siempre y cuando el mandatario depuesto, Manuel Zelaya, no retorne al poder.

Insulza reiteró que está “cautelosamente optimista” hacia el reinicio de las negociaciones bajo la mediación del presidente de Costa Rica, Oscar Arias, que buscan una salida a la crisis en Honduras, tras el golpe de Estado del 28 de junio que removió del poder y expulsó del país a Zelaya.

“Hay indicios de que se puede progresar”, dijo Insulza, aunque reconoció que es posible que “esto no concluya el sábado” en San José, donde tendrá lugar el diálogo.

Las negociaciones “no tienen todo el tiempo del mundo”, pero hay que tener paciencia y permitir que el presidente Arias complete su labor, dijo el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), organismo que decidió la suspensión de Honduras tras el golpe.

Insulza reiteró que el principal punto que debe alcanzarse es el retorno de Zelaya al poder, para que termine su mandato hasta enero.

Afirmó que “muchos países” de la OEA no aceptarían que Honduras vuelva al organismo continental incluso con un nuevo gobierno producto de elecciones, si el presidente derrocado no retorna al poder.

Subrayó que está en “contra de una intervención militar” como salida a la crisis.

Insulza defendió la firme postura tomada por la OEA tras el golpe, alegando que primero había que condenar el hecho para luego pasar a la fase de la labor diplomática.

Recordó que en abril del 2002, cuando el presidente venezolano, Hugo Chávez fue derrocado, la OEA seguía sin ponerse de acuerdo si lo sucedido había sido un golpe cuando 48 horas más tarde del hecho el mandatario fue restituido en el poder

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