[Jornada Electoral 5 de Julio] OPINION de Jose Fernandez Santillan

Hemos llegado al cierre de la temporada electoral. En ella han aparecido tanto signos alentadores como indicadores preocupantes.

Entre las cosas que, a mi parecer, marchan en sentido opuesto de lo que son los valores y las prácticas democráticas está la campaña del Partido Verde Ecologista. Este instituto político hizo de la pena de muerte su divisa. Es lamentable que un partido político lucre con el dolor ajeno. Quiere que las personas indignadas por la violencia y la impunidad voten por un castigo contra los delincuentes que, saben, no va a ser aprobado en el Congreso; el verdadero propósito no es ese, sino tomar el deseo de venganza como fórmula para convencer a los ciudadanos de las supuestas bondades de sus propuestas.

Otro aspecto reprobable de los verdes es su vinculación con el videopoder: se han echado en brazos del duopolio televisivo para tener una mayor exposición en la pantalla y lograr, así, más adeptos. Esta estrategia recuerda al partido Forza Italia (hoy PPL) de Silvio Berlusconi y la línea publicitaria mediante la cual Il Cavaliere pudo llegar al poder y hacer degenerar a la democracia italiana. Lo digo con toda claridad: en el Verde Ecologista se puede estar incubando ??el huevo de la serpiente?.

Es preciso mencionar, en este recuento de pros y contras, la aparición del movimiento a favor de la anulación del voto. Ciertamente es un síntoma de malestar que debe ser atendido; pero sus promotores escogieron una vía incorrecta para expresarse.

No es mediante la anulación del voto que va a mejorar nuestra democracia. A los anulistas les faltaron propuestas concretas; menos ocurrencias y más ideas. ??Crear ciudadanía política no partidista?, como dice alguno de sus dirigentes, es una contradicción en los términos. La democracia moderna, representativa, es una democracia de partidos políticos. Como sostiene Hans Kelsen en su libro Esencia y valor de la democracia: ??Sólo la ilusión o la hipocresía puede creer que la democracia sea posible sin partidos políticos?.

De otra parte, coincido con Manuel González Oropeza, magistrado del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, en que el PAN ha realizado una campaña engañosa al usar la imagen presidencial. Igualmente, el blanquiazul coaccionó el voto al decir: ??Si no apoyas al PAN, la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado se pierde?. Con esto y con el ataque sistemático al PRI, Acción Nacional tensó demasiado el ambiente; quiso obtener, por lo menos, la mitad más uno de los escaños en la Cámara de Diputados y al final el intento resultó infructuoso.

Cómo le va a hacer para sacar adelante la segunda mitad del sexenio calderonista. Qué va a idear, sin aliados, para revertir la ingobernabilidad que una institución internacional tan importante como el Banco Mundial reconoce que prevalece en México.

Pues bien, pese a estos aspectos negativos, la democracia en México tiene entre sus ventajas la consolidación de una pluralidad que es signo fundamental de esa forma de gobierno.

La mayoría de partidos políticos representan identidades colectivas consolidadas a costa de grandes sacrificios; allí están, abanderando propuestas distintas. Se puede afirmar, sin exageración, que por primera vez en nuestra trayectoria como país independiente estamos logrando dirimir nuestras diferencias políticas sin derramamiento de sangre, pese a los dislates en los que algunos han incurrido

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