Nuncio apostolico critica la discriminacion a México

El Nuncio Apostólico en México, Christophe Pierre, consideró que son conenables los actos de discriminación que han sufrido ciudadanos mexicanos en varios países, pero de manera particular en América Latina, como resultado de las medidas adoptadas para prevenir el contagio de la influenza H1N1.

Entrevistado tras encabezar la misa por el 300 aniversario de la Basílica de Guadalupe, el representante del Vaticano lamentó que una emergencia de salud países hermanos reaccionen con señalamientos o descalificaciones.

“Vemos la tragedia de los enfrentamientos de hermanos contra hermanos, me extraña mucho ver que pueblos de América Latina se comportan de tal manera hacia hermanos. ¿Qué significa la fraternidad de los latinoamericanos, cuando frente a un hecho del que no somos responsables, la gente se comporta así?”, cuestionó.

Por ello, respondió con la afirmación “Claro, desde luego que sí” al ser consultado sobre si ese tipo de conductas son condenables.

“Yo pienso que hace falta, precisamente una conversión, para encontrar en el hermano, no solamente en el mexicano, sino en todo el que vive en nuestras tierras un hermano, y ayudarnos. Una tragedia debe empujarnos a cambiar nuestra mentalidad”, afirmó.

El Nuncio consideró que la epidemia de influenza es una fuerte prueba para México, pdero anticipó que el país saldrá de ella fortalecido con el trabajo y la colaboración de gobierno y sociedad, pues no es la primera ocasión que se enfrenta un reto de esta magnitud.

“Pienso hay que trabajar, protegerse, unámonos. Todos vamos en la misma barca”, destacó.

La Basílica de Guadalupe reanudó ayer sus misas dominicales con una liturgia especial dedicada a las madres, oficiada por el rector del templo mariano, Diego Monroy Ponce.

En su homilía, el rector pidió a los feligreses honrar a todas las madres, vivas y difuntas, y destacó el papel fundamental y determinante que desempeñan lno sólo en la vida de las familias, sino también en los ámbitos social y de la cultura.

La madre, dijo, enriquece la comprensión del mundo con su feminidad y contribuye a la plena verdad de las relaciones humanas, por lo que es necesario salvaguardar siempre su más natural vocación: llevar en sus entrañas la semilla fecunda de la vida, como don irrenunciable y privilegio único y propio.

“Honremos a nuestras madres vivas y difuntas. Especialmente alcancen nuestro recuerdo las madres viudas, enfermas, solteras, presas, marginadas, pobres, migrantes, abandonadas y quienes a causa de su maternidad viven y sufren situaciones dramáticas”, dijo.

En su mensaje, hizo votos porque los católicos, permaneciendo fieles en su seguimiento a Jesús, puedan ser también instrumentos de Dios en la transformación de la sociedad que, dijo, está necesitada de cambios profundos, “fundados en la integración y en el amor de la familia”.

Monroy POnce recordó a los feligreses que Jesús pide a sus seguidores dar frutos, viviendo una vida diferente a las que siguen quienes no creen, siendo perserverantes y valientes ante las adversidades de todo tipo.

Pidió también que la celebración del día de las madres sea una oportunidad para venerar a la Virgen de Guadalupe, “madre de Jesucristo y madre espiritual de la Iglesia, es decir, de todos nosotros, quien nos acompaña con especial ternura y predilección en cada una de las circunstancias de nuestra vida”

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