La OPINION de Pablo Hiriart

La elección de julio tendrá como protagonistas a dos mujeres, Beatriz Paredes del PRI, y Josefina Vázquez Mota del PAN, por lo que muchos se harán la pregunta a la hora de votar: ¿Josefina o Beatriz?

Son las representantes emblemáticas que los dos grandes partidos han puesto como mascarón de proa en su respectiva escuadra y ahí habrá que elegir.

Cuando inicien las campañas ellas se convertirán en las figuras preponderantes, que captarán los reflectores en este sui géneris plebiscito en el que habrá que escoger entre dos mujeres.

A ver quién gana. A ver cuál de las dos logra atraer a su partido los sufragios del electorado que no es voto duro, sino decide por la simpatía que le pueda despertar uno u otro candidato.

Es cierto que en los 300 distritos electorales del país tendremos candidatos que buscarán centrar la atención y exponer sus virtudes para ganar la confianza en su respectiva demarcación.

Pero la realidad es que tratándose de dos figuras tan fuertes, pre candidatas presidenciales ambas, la elección de julio podría definirse por las simpatías que logren suscitar Josefina Vázquez Mota y Beatriz Paredes Rangel.

Además, es un hecho que los candidatos en sus distritos casi nunca alcanzan a posicionar su nombre entre los electores, y el ciudadano termina votando por el partido y por quienes son sus figuras más conocidas.

Lo que va a ocurrir puede ser bueno o malo para PRI y PAN, no lo sabemos. Habrá que ver quién obtiene más votos y más diputados, pues así se lo han planteado ellos. Tal vez la ciudadanía salga ganando.

Una, porque nos la han puesto muy fácil. Elegir entre dos personalidades, discursos y trayectoria conocidos, es mucho más sencillo que hacerlo entre un par de candidatos distritales que por lo general resultan una incógnita.

Y segundo, puede ser bueno para el país, dados los perfiles de Paredes y Vázquez Mota. Garantizan que, a pesar de que estas elecciones se conviertan en un batidillo de lodo, en la próxima Legislatura tendremos un ambiente relativamente civilizado.

Las dos personas que serán las figuras centrales en la Cámara de Diputados, tienen más inclinación hacia el acuerdo que a la pendencia.

Ni Vázquez Mota ni Paredes son políticas de gritos ni de arrebatos. No son de camorra, pues.

Eso es, hasta cierto punto, una garantía de que, dado lo álgido que se avizora el encontronazo de las maquinarias priista y panista en estos comicios, en la Cámara de Diputados siempre habrá posibilidad de dialogar e impedir que los enconos se desborden.

Todo indica que Josefina Vázquez Mota será la coordinadora de los diputados de Acción Nacional, y que Beatriz Paredes tendrá una injerencia notable en la coordinación de los diputados priistas, aunque formalmente no ocupe el cargo de coordinadora.

Para ser coordinadora de los priistas debería renunciar a la presidencia del partido, pero eso no lo va a hacer. Tampoco va a renunciar a tener la última palabra entre los suyos en la Cámara de Diputados.

Quien coordine a los legisladores priistas tendrá a su jefa política real y formal sentada ahí, en una curul verde.

Ahora bien, que no haya pleitos entre las dos mujeres no significa que vayan a trabajar juntos PAN y PRI en San Lázaro, como sería lo deseable.

El perfil ideológico de Beatriz Paredes podría acercar a su partido mucho más al PRD que al PAN, y formar en la Cámara de Diputados un férreo bloque opositor al gobierno de Felipe Calderón.

Vázquez Mota, por su parte, ha cultivado durante años una buena relación con algunos líderes sociales del PRD, cuadros de Nueva Izquierda y también con la prensa más afín al perredismo.

Pero antes de llegar al comportamiento de los grupos parlamentarios en la siguiente Legislatura, hay que ver quién gana en la decisión que para muchos ciudadanos será básica este 5 de julio: ¿Beatriz o Josefina?

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