Javier Solórzano Zinser: “Las multas que todos pagamos”

Se intuían las dificultades que traerían las necesarias reformas electorales. La primera evidencia surgió cuando los dueños de los medios irrumpieron en el Senado llevando a sus empleados, algunos de los cuales no dejaron de ser periodistas, como parte de una especie de frente opositor a las reformas. En un primer momento el Senado caminó parejo en la búsqueda de las reformas urgentes; al paso del tiempo las diferencias y los intereses aparecieron en buena medida impulsados por los legisladores que doña tele tiene en el Congreso. Los dueños de los medios no dejaron de presionar y los legisladores trataron de quedar bien con unos y con otros. Al final las reformas terminaron de nuevo más en el terreno de lo posible que de lo que urgía y se necesitaba.

Las consecuencias no tardaron. Un sábado televisivo-futbolero mostró las primeras reacciones de doña tele, que se dio el lujo de hasta avisar lo que venía. El IFE no supo qué hacer al ver aquellos largos mensajes seriados de propaganda política. Cuando reaccionó se dio cuenta de que no conocía, o decía que no conocía, la dirección de las televisoras para un extrañamiento. Agreguemos que las reformas eran imprecisas en la forma en que se debían difundir los spots en radio y televisión. Ya van varias semanas en las que hemos estado viendo el papelón del IFE, el cual juega un día a multar y al otra a desmultar.

Los partidos han puesto de su parte. Se lanzan todo tipo de dardos sin importarles que los vayan a multar, porque al final ellos no son los que van a pagar; quienes lo hacemos somos los ciudadanos. Lo que hoy está pasando con el PAN, el PRI y el PVEM es la mejor prueba de la ausencia de una metodología para analizar y evaluar este tipo de escenarios, y de la ausencia de voluntad política. Los partidos lo saben y se trepan arteramente en los hoyos negros de las reformas, que si bien han resuelto ciertos problemas también nos han metido en otros. Están jugando con las reformas que ellos mismos aprobaron.

Lo que viene no se ve nada bien. El IFE anda entre confuso y temeroso; los dueños de los medios, particularmente los de la tele, siguen sin olvidar lo que consideran una afrenta a la libertad de expresión, que no es otra cosa que su encono por un asunto de dinero; el Senado ya no quiere ni asomarse; los diputados ya acabaron de estar; y finalmente la Presidencia hace como que no ve y más cuando se trata de los dueños de la tele. Vamos por lo menos en línea directa al abstencionismo.

¡UUUPS!

La propuesta de hacer de Canal 11 una red nacional es una gran noticia carente de respeto a las formas y a la comunidad del IPN. Entrados en gastos, ¿y por qué no hacer algo parecido con el Canal 22?

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