La verdad tras el craneo de cristal

craneo de cristalHay cuestiones que uno va ignorando y, que algunos aprovechan para crear leyendas y con ello sacar provecho.

El caso que menciono hoy es el del raro cráneo de cuarzo que muchos conocen (no por haberlo visto en persona, esta en Paris en el museo Quai Branly y se le achaca a los Aztecas, dentro del aura de misticismo y brujería, diciendo que para la época pre-colombina no existía mas que magia para crear una replica exacta a un cráneo humano puesto que ni herramientas.

El cristal ya se sabe que es cuarzo y por cierto eso si, muy limpio, ya que su transparencia alimenta aun mas el mito sobre su origen, el cual no solo maneja a los aztecas sino que también mencionan algunos que fue regalado por seres del espacio exterior a esta cultura.

Vamos, hasta donde llega la historia, ¿verdad?

Pues bien, que dentro del grupo de restauradores del museo de Louvre (¿Qué hace Louvre aquí? Es la máxima autoridad de museos en Francia así que cualquier cuestión con el acervo cultural en los museos de la quinta republica, por ahí tiene pasar) existían profundas dudas sobre el cráneo de cristal así que por fin se hizo una prueba con resultados mas o menos esperados.

El cráneo no es azteca.

Así que de antemano se ubica a la pieza en el siglo XIX.
Hendiduras raspaduras y perforaciones fueron hechas con herramientas de joyería.

Las pruebas fueron hechas con un acelerador de partículas, rayos ultravioletas y detector de humedad en profundidad para ubicar en tres casos diferentes la edad aproximada del cráneo de cuarzo que se le adjudica a los aztecas y que ha sido visto por mas de 10 millones de personas desde que se puso a la exhibición en el museo Quai Branly de Paris.

De hecho, este trabajo realizado por los curadores de Louvre dictamina en las investigaciones que hay suficiente información para precisar que el cráneo del Quai Branly fue fabricado entre 1867 y 1886 por artesanos de Idar-Oberstein, en el sur de Alemania, con cuarzo de los Alpes.

Ni siquiera viene de América.

Y aquí entre nos, los aztecas no eran muy adeptos a trabajar el cuarzo.

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