10 de Mayo, Felicidades

Madre e hijo en Hospital Hagamos una pausa en los temas de esta bitácora, ¿les parece?

Hoy es el día al menos en México en que recordamos a un ser fantástico, extraño, que se transforma y mucho, y es que díganme sino, es maestra cuando nos enseña algo de la vida, prefecta cuando nos vigila los estudios, sanadora cuando el corazón nos duele por el primer amor, así como enfermera cuando caemos enfermos con amígdalas o como doctora cuando sentimos que al caernos de la bicicleta, el raspón en la rodilla es muchísimo mas peligroso que lo que realmente representa y, estamos en peligro de muerte; presta con una curita, un poco de alcohol y una caricia, salvamos la vida gracias a ella.
Madre e hijo llorando
¿Quién no?, díganme en verdad, quien no ha recibido de ella como chef, alimentos únicos y que apostamos con amigos, que el de nuestra chef particular es mejor que el de sus cocineras, lavandera que sin reproches despercude los calzones sucios o las calcetas con lodo, costurera que no solo remienda el pantalón de la escuela sino también nuestra conducta para no repetir esa caída en pos del gol de la victoria que nos sabe en el recreo en la escuela como si fuera a darnos el titulo mundialista.

Es verdad, en mas de una ocasión fue cómplice de alguna travesura nuestra para que el Padre no la supiera y nos cayera la furia digna de Odín en los relatos mitológicos, amiga cuando nos orienta en nuestro primer amor ya que no sabemos nada de ello o como cuando crecemos y el vello en la cara o el proceso hormonal se presenta, sabe que decir, confidente ya que nos guarda los secretos mas profundos cuando el autentico dolor llega y nos suelta la lengua en contra de dios o la vida, antes de que ellos se enteren, toma nuestras palabras y encierra en su corazón.

Astronauta, de nuestros sueños, que nos invita a que sigamos adelante y aunque seamos barrenderos del sistema de limpia de la localidad donde vivamos, al menos tengamos la certeza de que lo que hacemos, lo hacemos bien y con rectitud y honorabilidad, mostrándonos que los valores universales son aquellos que unen a los demás, no los que te separan y alejan hasta de sus brazos.

Madre e hijo jugando ¿Saben de quien hablo?

Exactamente, de aquella que cuando lejos estas del hogar deja encendida una luz por si llegas, de la que no te reprocha tu conducta por molestarte, sino para que aprendas, quien te dio la nalgada no para lastimarte, sino para que supieras la diferencia entre el bien y el mal, la que en silencio te dijo que te fueras a la alcoba castigado por la mentira que le dijiste, la que llora en silencio al ver que has crecido y estas por emigrar del nido, la que no duerme en paz hasta no verte bien y pide en sus oraciones por la carne de su carne y sangre de su sangre.

Por ellas, que son una raza aparte dentro de este cosmos, en su día pero que no debe ser solo hoy, sino siempre aunque trillado suene, pero es verdad; por las Madres de todos ustedes, mis queridos lectores, por las lectoras que son Madres y conocen el divino misterio del amor de madre, estas humildes letras hoy, Felicidades.

De un servidor.

El Enigma

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